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DECLARACIÓN DE LA EXNOVIA DE JORDI PUJOL EN LA AUDIENCIA NACIONAL

“Si pagaba alguien, Jordi tenía que darme a mí algo”

María Victoria Álvarez contó al juez que el hijo del expresidente de la Generalitat sacó de Andorra 400.000 euros en billetes de 500 y 200

Jordi Pujol, ante su deportivo en la salida del rally París-Granada-Dakar en 1997. Ampliar foto
Jordi Pujol, ante su deportivo en la salida del rally París-Granada-Dakar en 1997. EFE

La exnovia de Jordi Pujol Ferrusola, hijo del expresidente de la Generalitat Jordi Pujol, declaró en enero ante el juez de la Audiencia Nacional, Pablo Ruz, que vio cómo Pujol sacaba de Andorra hasta 400.000 euros en efectivo en una mochila llena de billetes de 500 y de 200 euros. María Victoria Álvarez, que mantuvo una relación con el empresario entre 2006 y 2008, declaró también sentirse amenazada por su exnovio, al tiempo que le reprochó no haberla hecho partícipe de un negocio en México que ella le facilitó. A continuación se transcriben fragmentos de la declaración de Álvarez ante el juez, el pasado 17 de enero, y también sus respuestas a las preguntas del abogado de Jordi Pujol.

Abogado. En el año 2010 propuso usted un negocio al señor Pujol.

María Victoria. Sí.

Abogado. La iniciativa de la proposición venía de usted.

M. V.

Abogado. Fue usted quien buscó los contactos y despachaba con una ingeniería para las actividades que se tenían que llevar en México.

M. V. En la parte de la consultoría, me llama una gente que son amigos míos porque los niños van al colegio juntos. Me dicen que han realizado varias centrales hidráulicas en México, las queremos vender y buscamos inversores. Eran ciento y pico millones de euros. Les digo, yo de esto ni idea, no se me ocurre nadie. Bueno, se me ocurre, y le mandé un mensaje a Jordi y le pregunté si le interesaban estas cosas de México que están allá. Le acompañé, le presenté, dije allá vosotros, yo quiero una comisión como parte de esto tal. Y de repente me entero que Jordi se lo ha saltado.

Abogado. Le reclama usted las comisiones al señor Pujol.

M. V. No, hay una reunión en la que no tenía que ir pero voy, con la gente de las hidráulicas y Jordi Pujol Ferrusola. Y veo que se han saltado todas las comisiones, que no, que no, que no. Si pagaba alguien, Jordi me tenía que dar a mí algo. Y cojo un rebote.

Los viajes a Andorra y los billetes. M. V. Empecé con él en febrero de 2006. Al principio era todo maravilloso. Hasta que yo quiero dejarlo porque empezaron cosas muy raras. Le acompañaba en viajes por trabajo. Entre seis y diez viajes a Andorra, durante toda la relación. El último en 2008. Él me decía que tenía temas de trabajo y socios de varias cosas. Hasta que, en uno de los viajes, para sacar las maletas del coche, se abre ahí una especie de mochila y había muchísimo dinero. En el parking del AVE de Lleida. Había billetes de 200 y 500 euros. Eran como dos tochos de billetes con unas gomas puestas. Supe la cantidad porque luego, en Madrid, oí una conversación de él con su exmujer. Decían que había ido todo muy bien y que había sacado 400 y pico mil euros de intereses ese año. Y estaban muy contentos. Él suele llevar mucho dinero en efectivo siempre. Lo normal es que lleve entre 6.000 y 10.000 euros en el bolsillo. Es imposible que se despegue nunca de su cartera. La mochila solo la vi una vez.

La caja fuerte. M. V. Sé que en la caja fuerte de su despacho tiene grandes cantidades de dinero. Lo sé porque lo he visto. Un día le pregunté cómo había conseguido tanto dinero. Y me dijo que con temas inmobiliarios. Con recalificaciones, principalmente.

Una relación tormentosa. M. V. Yo le dejé. Y ahí empezó el acoso, intentar comprarme... Que jamás explicara ciertas cosas. No porque dejara de estar enamorada, sino porque no me interesaba ver lo que estaba viendo y porque ya me había puesto la mano encima un par de veces, así de claro. No paró, era acoso constante en mi casa. Pasó un tiempo, se relajó y me vino diciendo que estaba ya curado. Que le disculpara y que nos fuéramos a Francia dos días, que tenía una carrera de coches. Y yo dije que sí. Una vez acabada la relación, empezaba a aparecer con regalos salvajes. Y yo se los devolvía. Con dinero. Yo se lo devolvía. Con todo. Era tremendo. Aparecer en mi casa montando un show. Todo el vecindario preguntando. Estaba en un estado que no podía más. He llegado a estar encerrada a cal y canto por miedo. Hasta que mi exmarido me preguntó qué me pasaba. Me cogió de los pelos y me llevó a un psiquiatra. Había llamado varias veces al 016 de maltratos. Me decían que los denunciara, pero yo no lo hice. Espero que el loco este no aparezca en mi casa después de todo esto.

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