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El PSOE critica al Gobierno por apoyar poco y tarde a Francia en Malí

El pleno del Congreso respalda por mayoría la contribución española a la intervención militar

El ministro de Defensa, Pedro Morenés, ayer en el Parlamento. EFE

El pleno del Congreso respaldó ayer por abrumadora mayoría la contribución española a la intervención militar en Malí (302 votos a favor, 18 en contra y dos abstenciones), pero el marcador no reflejó la división de opiniones. La portavoz del PSOE, Elena Valenciano, aseguró que las contradicciones del Gobierno y la lentitud en su reacción causaron “cierta sorpresa y un poco de irritación” en Francia, un socio fundamental de España en la lucha contra el terrorismo, tanto el yihadista como el de ETA. La número dos del PSOE denunció la incoherencia entre la retórica oficial, que sitúa en el Sahel el mayor riesgo para la seguridad de España, y una aportación militar (un avión de transporte Hércules C-130) similar a la de Dinamarca e inferior a la de Bélgica, dos países mucho menos afectados por lo que sucede en la región. Valenciano pidió además que se paralice cualquier expulsión de ciudadanos malienses en situación irregular en España.

También Jordi Xuclà (CiU) calificó de “modesta” la contribución, mientras que Irene Lozano (Unión, Progreso y Democracia) criticó que el Gobierno se haya limitado a “cubrir el expediente”.

José Luis Centella (Izquierda Plural), Alfred Bosch (ERC) y Rosana Pérez (BNG) se pronunciaron en contra, en tanto que Ana Oramas (CC) justificó su abstención por la falta de información al Gobierno canario.

El ministro de Defensa, Pedro Morenés, cifró en 3,8 millones el coste de la participación de entre 40 y 50 instructores, durante 15 meses, en la misión de la UE para instruir al Ejército maliense y no quiso aventurar cuánto costará el avión que, con 54 militares, está ya en Dakar (Senegal) para trasladar tropas a Malí.

Por la tarde, Morenés reveló en la Comisión de Defensa del Congreso que el artefacto que el pasado 11 de enero mató al sargento David Fernández Ureña en Afganistán tenía “el equivalente a 35 kilos de dinamita” —una de las mayores cantidades empleadas contra las tropas españolas— y estaba “manipulado”, pues estalló después de que se hubiese conseguido neutralizar un primer sistema de activación.