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La Casa del Rey empezó a sospechar de los negocios de Urdangarin en 2005

El abogado de La Zarzuela afirma que recibió el encargo de supervisar lal duque en julio de 2005

El conde de Fontao se desvincula de las actividades del yerno del Rey

Iñaki Urdangarin, ayer en la final del Mundial de balonmano. Ampliar foto
Iñaki Urdangarin, ayer en la final del Mundial de balonmano. REUTERS

La Casa del Rey empezó a sospechar de Iñaki Urdangarin al menos, desde mayo de 2005, porque esa es la fecha en que el asesor jurídico de La Zarzuela, José Manuel Romero, conde de Fontao, recibió el encargo del Rey de investigar las actividades del duque de Palma. Así lo explicó este lunes el propio Romero en un comunicado enviado a título personal para desvincularse de los turbios negocios del yerno del Monarca después de que su nombre apareciera —como el del asesor de las Infantas Carlos García Revenga— en varios de los correos que Diego Torres ha filtrado para intentar comprometer a la Monarquía y doblegar así la voluntad de su exsocio. Revenga y Romero podrían ser llamados a declarar como testigos por el juez que lleva el caso próximamente, según fuentes de la acusación.

Hasta ahora se pensaba que la Casa del Rey había intervenido para frenar al duque en 2006 porque ese fue el año en el que se le ordenó que se apartara de la red empresarial vinculada al instituto Nóos, y se le recomendó que buscara trabajo fuera de España —como hizo en 2009 al irse a Washington a trabajar para Telefónica Internacional—. Pero las sospechas, y por tanto la investigación interna, habían arrancado un año antes.

En uno de esos correos, fechado el 12 de junio de 2007, —un año después de que Urdangarin hubiese recibido orden de romper relaciones con Torres—, la secretaria del duque de Palma comenta con Mario Sorribas, su apoderado, la programación de una comida entre Urdangarin, Torres y Romero. Preguntado por ese encuentro, el conde de Fontao asegura que no lo recuerda, pero que pudo haberse producido en el marco de la disolución de la fundación Areté. Romero había ordenado a Urdangarin que procediera a la disolución en 2006, pero no se materializó hasta el 20 de junio de 2007, según Fontao, que asumió durante un mes (abril de 2007) su presidencia para resolver los trámites de la disolución.

En otro de los correos, Urdangarin asegura que Romero “no ha puesto inconveniente” en que los fondos de Areté (400.000 euros) pasen a la nueva Fundación Cultura, Deporte e Integración Social que han decidido crear tras disolver la anterior y sin que Urdangarin figurara en el patronato. Romero insiste en su comunicado en que no prestó “asesoramiento jurídico alguno” para la constitución de esta fundación, sino que se limitó a informar del estado de “los trámites para su inscripción en el Registro de Fundaciones del Ministerio de Cultura, básicamente por razones prácticas al estar ubicado en Madrid”.

Romero, hombre de máxima confianza del Rey, relata en su comunicado que su primera intervención en el asunto fue inspeccionar en 2005 el Instituto Nóos y descubrir que no era una asociación sin ánimo de lucro, sino puramente mercantil, por lo que aconseja a Urdangarin que se aparte inmediatamente. Romero le sugiere que una fundación “podría llegar a ajustarse” más a su perfil. Y en mayo de 2006, sin contar con él, según el comunicado, Urdangarin y Torres crean la fundación Areté. Al descubrir el conde de Fontao que se trata de “una reproducción” del Instituto Nóos, comunica al duque de Palma que esa actividad no es “aceptable para la Casa del Rey”. Urdangarin intenta rebelarse, según fuentes jurídicas, pero finalmente accede.