Política

El exsocio de Urdangarin sitúa al asistente de las infantas en el núcleo de Nóos

García Revenga pide en un correo figurar como "asesor de la casa de S. M. El Rey”

/ Barcelona / Palma de Mallorca 23 ENE 2013 - 22:53 CET

Vídeo: Atlas

El exsocio de Iñaki Urdangarin, Diego Torres, apunta cada vez más alto en su estrategia para doblegar al duque de Palma a base de hundir la imagen de la Monarquía. En la primera entrega de correos comprometedores al juez del caso Nóos, hace diez meses, sacó a la luz una presunta intermediación de don Juan Carlos a favor de su yerno. Hace dos semanas, reveló que la amiga íntima del Rey, la princesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein, había participado en el Valencia Summit, uno de los eventos con los que Urdangarin y Torres se lucraron a costa del erario público. Ahora, Torres aumenta la tensión dramática y dispara contra el asistente personal de las infantas, Carlos García Revenga.

García Revenga había aparecido hasta ahora con un rol meramente nominativo en el instituto Nóos. Una treintena de correos electrónicos entregados por Torres, sin embargo, revelan que jugó un papel mucho más relevante y que hizo constar su vínculo con la Monarquía en Nóos. En uno de los documentos (27 de septiembre de 2003), el asesor escribe a la secretaria de Nóos para pedirle una “modificación” del “cargo” que debe figurar en unas cartas. “Coméntaselo a Diego. Lo correcto es D. Carlos García Revenga, asesor de la casa de S. M. El Rey”.

El secretario de las infantas no está imputado en la causa. Pero los papeles de Torres le han puesto en jaque y pueden hacer variar su situación procesal, según fuentes judiciales.

Correo en el que Carlos García Revenga pide a la secretaria de Nóos que le haga figurar como asesor de la Casa del Rey

Pese a que formalmente era tesorero, diversos correos reflejan que Urdangarin tomó a García Revenga como consejero en multitud de asuntos. Un medio de comunicación solicita una entrevista con el yerno del Rey. Este pide a García Revenga consejo sobre “cómo proceder”. En la respuesta a otra entrevista, en 2005, Urdangarin indica de nuevo que es el tesorero quien tiene “la última palabra”. También le pide asesoramiento sobre una invitación para asistir, el 2 de febrero de 2005, a la inauguración de un nuevo palacio de los deportes en Madrid.

Urdangarin y García Revengan tratan incluso el patrimonio familiar. “Carlos, las transferencias que le ingresan a Dña. Cristina correspondientes a sus honorarios de Zarzuela, deberían ingresarse a partir de enero en esta otra cuenta”. Durante unos días de asueto en Palma junto a la familia, en el verano de 2003 —“playa, piscina, heladito en Portals...”, detalla—, el duque informa a García Revenga de que Nóos está preparado para dar un salto adelante y presentarse en sociedad.

Los correos también arrojan luz sobre la génesis de la relación entre Urdangarin y Torres, convertidos en enemigos irreconciliables a raíz del escándalo judicial y el reparto de responsabilidades ante la justicia. Ambos están imputados por desviar unos seis millones de euros de fondos públicos. ¿Fue el profesor de Esade quien engatusó a su antiguo alumno para hacer negocio aprovechando su ilustre tarjeta de visita o, por el contrario, fue el duque de Palma quien impulsó esa relación en beneficio propio?

Fragmento del documento enviado por Urdangarin en el que alaba a Torres y anuncia la creación de un proyecto en común.

En defensa de esa segunda tesis se erige un correo de Urdangarin, fechado en diciembre de 2002, en el que el duque critica la estrechez de miras de la empresa para la que trabaja, Octagon, y defiende un “proyecto” a lo grande —lo que más tarde se convertiría en Nóos— que ha “desarrollado junto con un compañero de Esade de gran potencial, Diego”. “El talento”, concluye”, “lo he encontrado en Diego Torres y su grupo de colaboradores”. Con él pretende “crear una empresa” a medias. Urdangarin confiesa tener “buen feeling” con él y afirma que “nunca” se ha sentido “tan relajado con respecto a la utilización de mi imagen”.

García Revenga ha estado ligado a la Casa del Rey desde 1993. No solo fue tesorero de Nóos, sino también de Aizoon, la sociedad inmobiliaria compartida entre Urdangarin y la infanta Cristina. El sindicato ultra Manos Limpias pidió su imputación, pero la Audiencia de Palma no vio indicios de delito, ya que su nombre solo figuraba en un folleto de Nóos. El asistente personal, secretario y hasta socio y profesor (de la infanta Elena) no es el único personaje cercano al Rey que aparece en los correos. También lo hace José Manuel Romero, conde de Fontao, cooperador del Monarca que participó (junto a García Revenga) en la operación orquestada en 2006 para apartar al duque de las actividades de Nóos.

En un correo de diciembre de 2006, Urdangarin explica a Torres que ha informado a Romero sobre el arranque de la fundación que sucedería a Nóos. También le pide su “colaboración” para “hacer crecer el proyecto”.

En el escrito en el que adjunta los correos, el abogado de Torres, Manuel González Peeters, replica al letrado del duque. Este alegó que Urdangarin no tomaba las decisiones, ya que era presidente de un órgano “colegiado” (el instituto Nóos) donde las decisiones se toman “por mayoría”. A juicio de Torres, de ser así, Urdangarin ya tenía esa mayoría, pues contaba en el consejo con García Revenga (como tesorero) y con su esposa, la infanta Cristina, (como vocal). Peeters recuerda que, de los cinco miembros del consejo, solo ellos dos no han sido imputados.

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