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Un delfín en las redes del ‘caso ITV’

La carrera política del secretario de CDC, pendiente de lo que diga la justicia

Oriol Pujol, en el Parlamento catalán. Ampliar foto
Oriol Pujol, en el Parlamento catalán.

La juez que instruye el caso de las ITV tiene sobre su mesa desde antes de las elecciones autonómicas un informe de la Agencia Tributaria que relata con detalle la intermediación de Oriol Pujol para que supuestamente se beneficiaran unos empresarios en un concurso público. Sin necesidad de hacer caso a alguna sugerencia que le llegó de la judicatura catalana, la juez aplazó su decisión, pero se da por hecho que tiene la intención, con el apoyo del fiscal, de solicitar la imputación de Oriol Pujol y enviar el caso al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, dada su condición de aforado por ser diputado.

Si finalmente se produjera la imputación, la carrera política de Oriol Pujol sufriría un revés y quedaría a merced de los jueces. Es lo mismo que le ocurrió a su padre con el caso Banca Catalana, hasta que fue exculpado en 1986 por 33 votos a 8 en una votación de la que no se han explicado los detalles de cómo se fraguó a pesar del tiempo transcurrido.

Oriol Pujol es ahora secretario general de Convergència Democràtica de Cataluña (CDC) y se le considera el delfín mejor colocado para sustituir Artur Mas en la presidencia de la Generalitat, a la espera de lo que deparen las redes del caso ITV en las que aparece atrapado.

La probable imputación de Oriol Pujol se produciría, además, en el momento de mayor debilidad política de Mas, que ha tenido que ceder ante Esquerra Republicana (ERC) y su premura en acelerar la hoja de ruta secesionista. Oriol Pujol es uno de los dirigentes de CDC que se siente más cómodo con ese pacto con los independentistas y forma parte del sector soberanista del Convergència que ha logrado imponer sus tesis y que tanto irrita a Josep Antoni Duran Lleida, el líder de Unió, socio menor de la federación.

Las simpatías que profesa el partido democristiano por Oriol Pujol son más bien escasas, idénticas a las que sienten en Convergència por Josep Antoni Duran. De ahí el pacto explícito de no agresión entre socios si se produjera la imputación de Oriol Pujol, pues no hay nadie libre de pecado como para tirar la primera piedra. Hace apenas unos días, Duran tuvo que dar la cara para justificar como pudo la financiación ilegal de Unió a raíz del pacto de conformidad con la fiscalía por el caso Pallerols y el reconocimiento público, por primera vez en la democracia española, de que un partido se había financiado ilegalmente.

Unió se comprometió a pagar 388.000 euros por el dinero del que se lucró con los fondos para formación de parados. Desde Convergència se mantuvieron las formas ante el desgaste político que suponía el caso para Duran Lleida y solamente surgió alguna voz discrepante muy tenue como la del consejero de Territorio, Santi Vila, que reclamó explicaciones al líder democristiano.

Es de suponer que Unió mantendrá la misma actitud con Oriol Pujol si llega a ser imputado y que Convergència cerrará filas con él y clamará por su inocencia, empezando por el resto de delfines que aspiran a suceder a Mas. Es el caso de Jordi Turull, portavoz de CiU en el Parlamento catalán y un valor en alza al que le quedan aún unos años de rodaje. O el exconsejero Lluís Recoder, al que posiblemente ya le pasó su tiempo, igual que al consejero Felip Puig.

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