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Aromas corruptos en el clan Pujol

La familia del expresidente se benefició durante años de las influencias del padre

Oriol Pujol puede ser el primero en rendir cuentas ante la justicia

Jordi Pujol, expresidente de la Generalitat, en la cima del Aneto en 1999, con sus hijos Pere (izquierda), Jordi y Oriol (con gafas) Ampliar foto
Jordi Pujol, expresidente de la Generalitat, en la cima del Aneto en 1999, con sus hijos Pere (izquierda), Jordi y Oriol (con gafas)

“Tu casa será fotografiada del derecho y del revés; el portero, interrogado sobre cuándo entras y cuándo sales; buscarán quién ha puesto las plantas en tu balcón, si es que las tienes, y en el registro todo lo que puedas tener será mirado, remirado y registrado”. En 1995, Jordi Pujol relevó a su consejero de Política Territorial, Jaume Roma, al desvelarse irregularidades en la adjudicación de unas obras. Le sustituyó Artur Mas, entonces desconocido, quien en su toma de posesión recibió esa advertencia, contundente, del presidente de la Generalitat.

Pujol ya se lamentaba en aquella época de que se publicaran informaciones sobre los negocios y las actividades empresariales de sus hijos al amparo y la influencia del poder que él tenía. En los 23 años de pujolismo fueron constantes las adjudicaciones públicas a las empresas de los hijos del presidente y estos pudieron tejer numerosas relaciones empresariales.

Son casos que siempre estuvieron bajo sospecha política y hasta judicial, pero nunca acabaron en juicio. Desprendían “aromas de corrupción”, una frase acuñada por el entonces fiscal general del Estado, Eligio Hernández, para referirse a unos créditos concedidos por la Generalitat que no consideró delictivos.

Varios hijos se beneficiaron de adjudicaciones y contratos públicos

Ahora, Oriol Pujol puede ser el primero de los siete hermanos que acabe imputado, por el caso de las ITV y, en esta ocasión, parece que existen indicios evidentes de que se traspasó la línea del Código Penal que tipifica el tráfico de influencias.

Esas revelaciones sobre los negocios familiares constituían “un daño al país”, decía Jordi Pujol, con esa idea patrimonialista del poder que le caracterizó y que asimilaba el interés personal y de su partido al de Cataluña. Han transcurrido ya 18 años del consejo que el expresidente de la Generalitat le dio a Mas cuando tomó posesión y estos días vuelve a ser noticia el primogénito, Jordi Pujol Ferrusola, a raíz de una denuncia de su exnovia por unos negocios y actividades presuntamente ilícitos.

El primer contrato público suculento que le benefició data de 1991, cuando se adjudicó a la sociedad Natural Stone por 100 millones de pesetas (unos 600.000 euros) el suministro de 100.000 metros cuadrados de mármol para alicatar paredes y suelos del aeropuerto de Barcelona. Una filial, Natural Stone Marketing Centre, tenía como socio y vicepresidente a Jordi Pujol Ferrusola en el momento de la adjudicación y Mercè Gironés, su esposa, era la administradora única. El apoderado era Jordi Puig, con el que durante años ha seguido manteniendo vínculos empresariales. Es el hermano de Felip Puig, actual consejero de Empresa y Ocupación de la Generalitat y que formó parte de dos Gobiernos de CiU de 1999 a 2003, con Jordi Pujol. Los mármoles colocados en el suelo fueron sustituidos 10 años después a causa de su mala calidad.

En la última década, Jordi Pujol Ferrusola había centrado su actividad empresarial en México, coincidiendo con los siete años en que gobernó la izquierda en la Generalitat (de finales de 2003 a finales de 2010). A partir de entonces, el primogénito ha reaparecido en Barcelona con sus negocios. Hace apenas dos meses, el pasado 8 de noviembre, fue nombrado administrador único de Active Traslation SL. Esta sociedad estaba dedicada hasta 2002 a la traducción e interpretación. En 2006 trasladó su sede de Madrid a la calle Ganduxer de Barcelona y modificó su objeto social por el de “operaciones sobre inmuebles en general, compraventa, administración y explotación de valores mobiliarios con o sin cotización en mercados secundarios”. Su esposa había sido la presidenta de la sociedad durante un tiempo y el hermano de esta, el secretario.

Josep Pujol Ferrusola, el quinto de los hermanos.
Josep Pujol Ferrusola, el quinto de los hermanos.

En los años en que Jordi iniciaba su andadura como empresario, su hermano Oriol se estrenaba en política. Es el único de la familia que ha seguido esa senda. En 1993 Oriol fue nombrado jefe del gabinete técnico del departamento de la Presidencia de la Generalitat que ocupaba su padre; más tarde pasó por varias direcciones generales en la Administración autonómica; después fue concejal en el Ayuntamiento de Barcelona y en 2000 regresó a la Generalitat como secretario general del departamento de Industria. Quien le nombró fue su tío segundo, el consejero Antoni Subirà, y Oriol Pujol estuvo en el cargo hasta 2003. Antes que él había ocupado el cargo Joaquim Pujol i Figa, primo del presidente de la Generalitat y que falleció en 2004.

De aquella época de Oriol Pujol en Industria arrancan las relaciones que luego cultivó con algunos empresarios y que supuestamente le llevaron a mediar en el caso de las empresas de ITV para amañar un concurso público. Él lo niega todo y, como ya hiciera el patriarca de la familia, considera que la investigación judicial contra él constituye un ataque a Cataluña.

Al margen de las consecuencias políticas del caso, si se produce la imputación de Oriol Pujol, sería la primera vez que un miembro de la familia tenga que rendir cuentas ante la justicia después de que en 1986 fuera exculpado el presidente de la Generalitat por el caso Banca Catalana. Ese asunto todavía le saca de sus casillas, pero la fundación de aquella entidad bancaria le sirvió para tejer las complicidades con los sectores económicos de las que han estado viviendo y aún viven sus hijos. “A mí mismo hace tiempo que me lo miraron todo y me lo fotografiaron todo sin encontrar nada”, dijo Pujol en 1995 a los periodistas para proclamar su inocencia.

En la época en que Oriol Pujol fue un alto cargo de Industria se produjo también el desmantelamiento de la empresa Lear, una multinacional norteamericana radicada en Cervera (Lleida) y dedicada a la fabricación de componentes eléctricos para automóviles, que dejó en la calle a 1.200 trabajadores después de beneficiarse de numerosas ayudas públicas.

La empresa de la esposa de Pujol también obtuvo contratos cuantiosos

La consultora que asesoró el desmantelamiento fue Europraxis. Uno de sus consejeros era Josep Pujol Ferrusola, el quinto de los hermanos. 10 años después, sigue en esa consultora (como apoderado desde 2010), con un capital declarado de 18 millones de euros.

Anteriormente, Josep Pujol había sido consejero de Agrupació Mútua, una de las aseguradoras privadas más importantes de España. Quien le nombró fue Josep Lluís Vilaseca, secretario general de Deportes de la Generalitat durante muchos años con Jordi Pujol y actual vicepresidente de la entidad. La relación del expresidente de la Generalitat con Vilaseca viene de los tiempos de Banca Catalana. Ambos compartieron imputación en aquel proceso.

Josep Pujol es el hermano que menos ha cuidado su imagen empresarial. Entre sus amigos estaba el financiero Juan Manuel (John) Rosillo, ya fallecido, y que huyó de la justicia en 2002 tras ser condenado por delito fiscal a seis años de cárcel en una turbia operación urbanística de recalificación de unos terrenos frente al mar en Barcelona. Una evidencia de la amistad que les unía es que Josep Pujol pasó su luna de miel en el rancho que Rosillo tenía en Panamá, donde falleció en 2007.

La empresa de Pere Pujol, el cuarto de los hermanos, también se benefició de adjudicaciones de la Generalitat en 2000 y 2001 por un importe de 190.888 euros. El encargo se realizó a la empresa Entorn Enginyeria i Serveis, cuyo gerente era Pere Pujol. La sociedad estuvo presidida por Carles Sumarroca, un empresario íntimo del expresidente de la Generalitat. Su esposa, Marta Ferrusola, y la de Sumarroca constituyeron en su día la sociedad Hidroplant, dedicada a la jardinería. Entre sus clientes tuvo al FC Barcelona y se benefició de varias adjudicaciones del puerto de Barcelona.

La segunda hija del matrimonio, Marta Pujol, arquitecta de profesión, también figuraba en esa sociedad y también recibió adjudicaciones directas de la Generalitat, que nunca se esclarecieron pese a las peticiones de la oposición socialista.

El cambio de gobierno en Cataluña nunca fue digerido por Marta Ferrusola. Una frase suya pronunciada meses después de que Pasqual Maragall ocupara la presidencia resume su idea del poder. “Ganamos las elecciones pero nos robaron el Gobierno”, dijo. Y remachó: “Es como si entran en tu casa y te encuentras los armarios revueltos, porque te lo han robado todo”.

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