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Rajoy sobre los problemas judiciales del PP gallego: “Hoy vengo a otra cosa”

Los guardaespaldas protegen a Rajoy de las preguntas sobre la imputación del alcalde y la querella de la fiscalía contra Baltar

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Mariano Rajoy no está dispuesto a que los problemas judiciales del PP le amarguen su asueto navideño en Galicia, su tierra, donde pasa unas vacaciones de 10 días que empezaron el 28 de diciembre y concluyen mañana, cuando acudirá en Madrid a la Pascua Militar.

El presidente del Gobierno había programado ayer una mañana de viernes institucional en su tierra, en compañía de su esposa, Elvira Fernández, inaugurando un museo en su ciudad natal, Pontevedra, y entregando en Santiago la Gran Cruz de Isabel la Católica a un amigo: el primer presidente de la Xunta con Alianza Popular, Xerardo Fernández Albor. La querella del fiscal contra el expresidente de la Diputación de Ourense, José Luis Baltar, por prevaricación, y la imputación del alcalde popular de Santiago, Ángel Currás, por tráfico de influencias podrían haber dado al traste con sus planes. Pero él se ocupó de que no fuera así.

Los guardaespaldas de Rajoy evitaron a empujones que los periodistas parasen al presidente en su entrada al claustro del compostelano pazo de Fonseca donde se celebró el acto. Rajoy siguió su camino con el mentón en alto y protegido por el cuerpo de seguridad de las preguntas incómodas que, sin embargo, no pudo evitar oír.

La única frase que salió de la boca de Rajoy ante las preguntas sobre los dos escándalos simultáneos de corrupción del PP gallego fue: “Hoy vengo a otra cosa”. En una especie de resumen de la situación vivida por el presidente del Gobierno, el condecorado, Fernández Albor, arrancó minutos después su discurso con una frase de John Lennon: “La vida es lo que te va sucediendo mientras tú haces otros planes”.

Esta actitud de Rajoy que consiste en esquivar a la prensa y obviar todas sus preguntas era muy habitual en la oposición, en especial cuando se destapaba algún escándalo de corrupción. En el Gobierno, el presidente se ha escapado también varias veces, en especial una en el Senado, en la que huyó por el garaje en uno de los días en que la prima de riesgo española se había disparado. Sin embargo, la imagen que ofreció en esa ocasión fue tan mala que, a partir de entonces, trataba de evitar en lo posible esas escenas. Ayer volvió el Rajoy de siempre, y de nuevo con un escándalo de corrupción, un asunto que cada vez preocupa más a los ciudadanos, según demostró ayer la encuesta del CIS.

El secretario general del PP gallego, Alfonso Rueda, sí accedió a hablar de Baltar y Currás. Rueda apeló a la presunción de inocencia de ambos. Rueda dijo desconocer la querella del fiscal contra el exbarón del PP en Ourense y, sobre la posible dimisión del regidor compostelano —que ya es sucesor de otro alcalde del PP dimitido por corrupción—, afirmó que el partido esperará a que Currás declare el día 17 ante la juez del caso Pokémon.

Currás no acudió al acto presidido por Rajoy. Quien sí estaba era el hijo de José Luis Baltar, que heredó de su padre la presidencia del PP ourensano y de la Diputación en un proceso sobre el que la fiscalía ha extendido las sombras de sospecha.

En el discurso cerrado y controlado, fuera de los asuntos de actualidad y de las preguntas de los periodistas, en el que Rajoy se mueve mucho más cómodo, el presidente lanzó una serie de mensajes encaminados a defender la unidad de España precisamente ahora que se ponen en primer plano las tensiones independentistas especialmente en Cataluña aunque también en el País Vasco.

Rajoy aprovechó su discurso para reivindicar el “proyecto común” de España. En la misma línea hablaron el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, y el ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, quien dijo que “si antes fracasaron los secesionistas, ahora fracasarán más”.

Rajoy reivindica a Galicia como muestra de que España puede integrar su pruralidad sin romperse: “Galicia es la mejor muestra de que lo nuestro es un éxito colectivo y nada podrá impedir que lo siga siendo”, remató el presidente.

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