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Díaz Ferrán urdió su principal delito mientras negociaba la reforma laboral

Fingió vender por 2.900 euros una de sus grandes empresas

Junto a su testaferro, iba al notario para simular compraventas

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El expresidente de la patronal CEOE, Gerardo Díaz Ferrán. REUTERS

El expresidente de la patronal CEOE Gerardo Díaz Ferrán no estuvo muy centrado en la negociación de la reforma laboral que mantuvo con los principales sindicatos en 2010. Tales contactos no llegaron a buen puerto y finalmente el Gobierno impuso la reforma mediante decreto. Por entonces, Díaz Ferrán tenía depositada su mente en la crisis que padecían sus empresas y en urdir la manera de evitar que sus múltiples acreedores se quedaran con ellas. Los días 9 y 10 de junio de 2010, Díaz Ferrán estaba en pleno fragor de la negociación y, a la par, vendiendo (fingiendo que vendía) una de sus principales empresas patrimoniales, Teinver, que entre otras firmas incluía la ya extinta aerolínea Air Comet, por entonces sumida en un concurso de acreedores.

EL PAÍS ha tenido acceso a las escrituras de compraventa de Teinver, fechada el día 9 de junio de 2010 ante el notario de Madrid Ignacio Manrique Plaza, en pleno fragor de la negociación. Los sindicatos se llegaron a quejar de que le veían pendiente del teléfono. Y es que en ese mismo día, 9 de junio, Díaz Ferrán acudió a un notario y plasmó uno de sus primeros chanchullos. El contenido de la escritura notarial muestra a un Díaz Ferrán que trata desesperadamente de esconder sus bienes societarios del concurso de acreedores que ya tenía en ciernes y de otros que se le avecinaban. Según estos documentos, el mismo día 9, tanto Díaz Ferrán como su socio, Gonzalo Pascual, fallecido en junio de 2011, se presentaron en la citada notaria y enajenaron Teinver y sus empresas filiales por “2.907 euros”. El comprador era el empresario valenciano Ángel de Cabo, su testaferro en la mayoría de las ficticias compraventas que hizo el expresidente de la CEOE para entorpecer la labor del administrador judicial que debía repartir los bienes entre los acreedores.

El juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco decretó la prisión preventiva para ambos el pasado 5 de diciembre, horas después de que la policía les detuviese por delitos de insolvencia punible y evasión de capitales, entre otros. De Cabo se autovendía ante los trabajadores de las sociedades que simulaba comprar como un salvador o reflotador de empresas en crisis. En realidad, a juzgar por el sumario que instruye el juez Velasco, era el de aparentar. Aparentar que era un comprador de buena fe y que, por tanto, él tenía tanto o más derecho que los acreedores de buena fe para participar en el reparto de los bienes objeto de concurso. Cuantos más bienes lograse sacar del concurso de acreedores, más tendrían él y Díaz Ferrán para repartírselo luego. En detrimento de los acreedores de buena fe.

Díaz Ferrán conoce a De Cabo porque se lo presenta el clan los Ruiz Mateos, que se enfrentaron a problemas similares con sus empresas de Nueva Rumasa. Abocadas también al concurso de acreedores, los Ruiz Mateos buscaron a De Cabo, y este se ofreció, para perpetrar las mismas artimañas que luego hizo con Díaz Ferrán. El juez Velasco, en el auto en el que ordena el ingreso en prisión eludible previo pagado de 30 millones de euros de Díaz Ferrán, ha sumado hasta 10.000 el reguero de acreedores que ha dejado en la estacada el expresidente de los patronos españoles. Además, la policía sospecha que Díaz Ferrán puede ocultar en el extranjero unos 50 millones de euros, fuera del alcance de sus deudores, trabajadores de firmas como Viajes Marsans y hosteleros que le prestaron servicios turísticos impagados y que él sí cobró a los clientes.

Que Díaz Ferrán no tenía depositada toda su mente en la negociación de la reforma laboral lo acredita la citada escritura notarial, que denota un delito de insolvencia punible, castigado con hasta cuatro años de cárcel. Ese 9 de junio de 2010 Díaz Ferrán y su socio llevaron ante el notario, con el fingido comprador De Cabo delante, un balance de la situación de Teinver. Según esas cuentas, hechas por ellos, el patrimonio de Teinver ascendía a 682,123 millones de euros. Sin embargo, el balance arroja que esta empresa tiene deudas multimillonarias con un pasivo neto final de 149.212 millones.

De Cabo afirma ante el notario que conoce y asume todas las deudas de la sociedad y que, aun así, las adquiere, incluidas las cargas y gravámenes que pesen sobre ellas. En realidad, todo era un paripé. La venta de Teinver se hace a una firma de De Cabo denominada Posibilitum, inscrita en el Registro Mercantil de Valencia y domiciliada a efectos fiscales en San Sebastián. Posibilitum es la empresa que adquirió en esas fechas, por precios irrisorios, casi todo el patrimonio de Díaz Ferrán y su socio Gonzalo Pascual. El objeto social de Teinver, según la escritura notarial, era realizar “inversiones en acciones de compañías privadas, nacionales o extranjeras, dedicadas a la prestación de servicios turísticos”. Díaz Ferrán declaró al notario que el capital social de la compañía en esa fecha era de 507.000 euros. Y destacó que la firma estaba “al día respecto a deudas fiscales y con la seguridad social” y que ni él ni su socio habían cometido “ninguna operación” que pudiera considerarse “ficticia”. Ambos socios afirman que Teinver “no es ni deudora ni acreedora por concepto alguno no reflejado en sus cuentas expresadas en el balance”. En el balance que anexan, en letra pequeña, refieren deudas superiores a 800 millones de euros. A los bancos dicen deberles 201 millones; otros 300 a empresas de su mismo grupo; admiten 117 millones en “deudas a corto plazo”, y otros 162 a largo. Y en los conceptos de “acreedores comerciales” y “otros acreedores” admiten deudas por un total de otros 21 millones. Llama la atención que De cabo, el fingido comprador, señale haber sido “puntualmente informado” de la situación de Teinver y, muy especialmente, de que Air Comet se halla en ese momento “en concurso de acreedores”. Y también asume que otras firmas del conglomerado empresarial de Díaz Ferrán, como Hotetur Club y Viajes Marsans, tengan sus acciones pignoradas.

Malabarismos y ocultamientos

Las fingidas compraventas ante notario de empresas del grupo del expresidente de la CEOE Gerardo Díaz Ferrán son las pruebas de que dispone el juez Eloy Velasco para imputarle, entre otros, el delito de alzamiento de bienes. A él y a su testaferro Ángel de Cabo. Son escrituras de compraventa fechadas entre los meses de junio y julio del año 2010, cuando una parte de los acreedores de Díaz Ferrán ya le reclamaban judicialmente el cobro de las deudas.

El expresidente de la CEOE simula enajenar a De Cabo, por irrisorias cantidades, las grandes sociedades de su grupo empresarial, fraccionado. En esas fechas, coincidiendo con la negociación de la reforma laboral, las visitas de Díaz Ferrán al fedatario público son muy frecuentes. Y en ellas finge todo tipo de operaciones. Desde compraventas hasta reconocimientos de fuertes deudas con terceras personas (compinches suyos). Por ejemplo, dice que debe 26 millones de euros a una sociedad holandesa carente de actividad. La finalidad es siempre la misma: que los falsos deudores de mala fe pillasen tajada del reparto judicial de los bienes correspondientes a los acreedores auténticos. Díaz Ferrán y De cabo no muestran recato alguno ante el notario en hacer malabarismos jurídicos tendentes a esquivar bienes de las subastas, según la documentación aportada a la policía por una afamada agencia de detectives de Madrid. La fianza impuesta por el juez a De Cabo, por prestarse activamente a esos chanchullos, asciende a 50 millones de euros.

La documentación policial revela cómo De Cabo tramó con la familia Ruiz Mateos, en el caso de Nueva Rumasa, un reparto del patrimonio que aquél lograse salvar de los concursos de acreedores.