Política

Rajoy ultima un decreto para aplicar la reforma de pensiones del PSOE

El Ejecutivo endurecerá la jubilación anticipada en el último consejo del año

Santamaría y Báñez, tras el Consejo de Ministros del 30 de noviembre. / SAMUEL SÁNCHEZ

El Gobierno ultima un decreto para desarrollar la reforma de pensiones que aprobó José Luis Rodríguez Zapatero en 2011 y que entra en vigor el 1 de enero de 2013, y que eleva progresivamente la edad de jubilación a los 67 años. No acelerará su aplicación, pero sí detallará cómo se hace, según fuentes gubernamentales. Además, el Ejecutivo pretende aprovechar ese decreto para aprobar la reforma sobre la jubilación anticipada y parcial que estaba negociando en el Pacto de Toledo y que trata de hacer mucho menos rentables y más complejas esas dos fórmulas, que ahora están utilizando sobre todo las grandes empresas para desprenderse de los trabajadores veteranos con sueldos más altos. Una de las propuestas que se maneja es retrasar esa jubilación anticipada a los 63 años.

La comisión de subsecretarios y secretarios de Estado, que prepara el Consejo de Ministros, se reunió ayer en La Moncloa y trató el asunto aunque sin ningún papel encima de la mesa para evitar filtraciones, la gran obsesión de este Ejecutivo y en general de todo el equipo de Mariano Rajoy. El secretario de Estado de Seguridad Social, Tomás Burgos, anunció a los demás miembros del Gobierno que la intención es aprobar este decreto ley mañana, en el último consejo del año, para que entre en vigor a la vez que la reforma de pensiones del PSOE.

Burgos explicó en la reunión, según fuentes gubernamentales, que con esta reforma se pretende “aplicar las recomendaciones de la Unión Europea sobre el retraso de la edad efectiva de jubilación”. En realidad, como no hay aún papel, no se pueden ver los detalles, pero sin duda ahí estarán las claves cuando se apruebe el viernes. Fuentes gubernamentales insisten en que no será la reforma dura y radical con la que se especulaba.

El PP votó en 2011 contra el texto que ahora quiere desarrollar

Tras el Consejo de Ministros, será Rajoy quien comparezca para hacer balance del año, y él no suele explicar nada de lo aprobado, con lo que habrá que esperar a última hora de la tarde o a su publicación en el BOE para ver el alcance del decreto.

Burgos detalló en la comisión de subsecretarios que se iba a intentar pactar el asunto con el PSOE. La situación política es extraña. El PP va a aprobar el desarrollo de la reforma del PSOE, pero en 2011 votó en contra de ese texto, y Rajoy rechazó ampliar la jubilación a los 67 años. Por el contrario, no está claro que en este momento los socialistas quieran ahora con el PP el desarrollo de su propia iniciativa. En cualquier caso, habrá conversaciones estos días para intentar buscar un pacto. “Sin consenso con patronal y sindicatos, que no cuenten con nosotros para hacer ninguna reforma de la reforma”, señaló en un artículo el líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba. A los sindicatos no les convence la “desaparición de las distintas figuras de jubilación anticipada”, según aclaraban ayer Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo en EL PAÍS.

Cuando Burgos estaba explicando el asunto en la comisión de subsecretarios, la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, que preside la reunión, le interrumpió, según las mismas fuentes, para señalar que el asunto es tan “sensible” que se dejará para que se trate hoy en la Comisión Delegada de Asuntos Económicos, que preside Rajoy. “Dejemos que el presidente decida sobre este asunto”, zanjó.

No está claro que los socialistas quieran ahora un acuerdo

La semana pasada, el presidente no acudió a esa reunión semanal de la delegada —fue la vicepresidenta quien presidió la cita, que se produjo en el Congreso— porque tenía que acudir a la copa de Navidad del PP en la calle Génova. Entonces no se habló de las pensiones. Sin embargo, esta semana será el asunto estrella.

Rajoy no quiere, al menos de momento, hacer caso a los sectores que le piden que endurezca aún más la reforma de Zapatero y que adelante la aplicación de los 67 años —el texto del PSOE plantea una progresión hasta 2027— o que amplíe los años para el cómputo de la pensión. La reforma socialista ya los amplió de 15 a 25 —esto implica reducir las pensiones, porque los últimos años de cotización casi siempre son con salarios más altos— y algunos le reclamaban al presidente que pase a computar toda la vida laboral, lo que reduciría muchísimo las prestaciones, puesto que, en un país con tanto empleo precario como España, muchos trabajadores cotizan por lo mínimo durante toda su juventud o directamente hay varios años en los que ni siquiera lo hacen.

Rajoy no quiere enfrentarse a esa batalla y prefiere de momento buscar otra vía, la de dificultar las prejubilaciones para intentar así subir la edad real de jubilación y acercarla a la efectiva, aún en los 65 años. Al presidente le da miedo, de momento, tocar de esta forma tan radical las pensiones y buscar un nuevo enfrentamiento a cara de perro con los sindicatos, que ya le han organizado dos huelgas generales. Sin embargo, el asunto es tan sensible, como explicaba a los suyos de Sáenz de Santamaría, que cualquier retoque genera una enorme inquietud. La respuesta de las dimensiones de este nuevo ajuste llegará mañana, siempre que hoy no lo pare Rajoy.

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