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El ‘Relámpago’ contra los piratas

El buque vende la industria naval española en el Índico

El buque 'Relámpago'.
El buque 'Relámpago'.

“No hemos tenido que intervenir para evitar ningún secuestro porque últimamente se producen muy pocos ataques”, declara el capitán de corbeta Antonio González del Tánago. Estamos a bordo del Relámpago, uno de los dos buques españoles actualmente desplegados en el Océano Índico como parte la Operación Atalanta para la lucha contra la piratería y que durante las dos últimas semanas ha visitado varios puertos árabes del golfo Pérsico. En su primera misión, este moderno patrullero de fabricación española, busca además promover la industria nacional.

Son las 8.30 de la mañana y sobre la cubierta del Relámpago hay una intensa actividad. El navío se encuentra atracado en el puerto Khalid de Sharjah, uno de los siete miembros de la federación de Emiratos Árabes Unidos, donde poco después espera la llegada de un alto responsable de la armada de ese país. Es su tercera escala en el Golfo, tras Doha (Qatar) y Jubail (Arabia Saudí), donde se ha aprovechado para que la tripulación descanse y para “estrechar lazos” con las respectivas marinas, antes de volver al Índico para concluir su tarea.

González del Tánago muestra orgulloso los modernos sistemas de combate y comunicaciones del Relámpago. Es un barco salido de los astilleros de Navantia en Cádiz y que según la Armada española “reduce en un tercio el coste del despliegue de una fragata” tanto en combustible como en personal. De hecho puede funcionar con una dotación básica de 35 tripulantes, aunque alcanza su máxima operatividad con 80, lo que incluye una unidad helitransportada. Ese alto grado de eficiencia es lo que España trata de vender a otros países que el patrullero está visitando en el camino de regreso a su base en el Arsenal de Las Palmas.

“Este es un buque de acción marítima ideal para misiones de guerra asimétrica, aplicación de embargos o lucha contra la piratería”, explica su comandante. Y eso último es lo que ha estado haciendo el Relámpago desde el 1 de septiembre hasta el 15 de noviembre como parte de la Fuerza Naval de la UE (EUNAVFOR). “Nuestra tarea era proteger a los barcos del Programa Mundial de Alimentos y a los de la Misión de Naciones Unidas en Somalia, y en general disuadir a los piratas”, resume González del Tánago.

Se dice con más facilidad de lo que se hace porque la zona de operaciones es tan grande como el Mediterráneo. Hay 1.700 millas náuticas entre Omán y las Seychelles, 1.000 entre Yibuti y el extremo del corredor del golfo de Adén. El Relámpago ha trabajado en estrecha coordinación con otros cinco barcos de la UE, entre ellos el buque de asalto anfibio Castilla que ayer también estaba atracado en Sharjah, y tres de la OTAN. Fue un navío holandés el que evitó el secuestro del atunero vasco Izurdia a finales de octubre.

“Este año está habiendo menos ataques”, señala no obstante González del Tánago. Las estadísticas que facilita EUNAVFOR respaldan sus palabras. Frente a los 176 asaltos que se registraron el año pasado, han sido 34 en lo que va del actual. El índice de éxitos de los piratas ha caído a un 15% desde el 28% de 2009, el primer año de la operación. En los últimos meses también se ha reducido el número de barcos y tripulantes en manos de los piratas, pero aún mantienen a 140 hombres y 5 naves en su poder.

“No es sólo la presencia militar lo que actúa como disuasorio”, advierte el comandante que recuerda las medidas de seguridad privada adoptadas por los mercantes. “No evitan ataques, pero sí secuestros”, asegura. En cualquier caso, González del Tánago se muestra cauto. “Es aún pronto para estar seguros de que se ha revertido la tendencia”, concluye.