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El informe ‘fantasma’ contra Mas carece de firma, sello y destinatario

El jefe de la unidad a la que pertenece el membrete del documento niega que haya sido elaborado en su departamento

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El informe fantasma que apunta la existencia de cuentas secretas del presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, y de la familia Pujol no lleva firma ni sello ni tiene destinatario. Este elemento apunta a la falsedad de dicho borrador ya que, sin embargo, sí figura un supuesto número de carné profesional, que, cuando fue publicado por el diario El Mundo, apareció tachado. Ningún policía pondría un elemento sin el otro.

Fuentes relacionadas con el caso apuntan la sospecha de que, en realidad, ninguno de los jefes de grupo de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) del Cuerpo Nacional de Policía haya realizado tal borrador, como ya ha avalado su jefe directo, Manuel Vázquez, ante el juez. En el despacho del magistrado, el comisario Vázquez repitió lo que ya antes había dicho el Ministerio del Interior: que ese borrador, de existir, era “irregular” porque se había elaborado fuera de los cauces legales. La reunión del magistrado con Vázquez arroja algo más de luz en este confuso asunto. La UDEF no solo no ha elaborado el borrador, sino que tampoco tiene información nueva y relevante sobre el caso Palau. Si la tuviera, y los agentes dieran credibilidad a los anónimos y a la información de confidentes que, según Interior, sirven de base para el informe fantasma, la obligación del comisario jefe hubiera sido comunicarlo este jueves al juez, lo que no ocurrió.

Una transcripción manipulada para salvar a FAES y al PP

En la transcripción del documento policial que implica a Mas y que nadie en la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) asume como verdadero, el diario El Mundo deslizó una manipulación que permitía salvar al PP y a su fundación FAES de la sospecha de haber cobrado comisiones ilegales por obras públicas.

El Mundo publicó que los Mossos d´Esquadra habían recibido una carta anónima en la que “se relacionan toda una serie de irregularidades en el Palau de la Música que incluían el cobro de comisiones por las actividades contratadas por la institución”. Tras un punto y aparte, El Mundo proseguía: “Esa misiva referenciaba, asimismo, una supuesta mordida a favor de la Fundación del PP Faes de 1.800.000 euros por las obras en el Petit Palau, extremo que, sin embargo, la Agencia Tributaria no pudo confirmar en su investigación posterior”.

Un cambio de orden de una frase en la transcripción publicada permitía a El Mundo modificar el sentido del párrafo real del informe fantasma y dejar a salvo de sospechas al PP. El párrafo que figura en el informe fantasma dice así: “De las posibles irregularidades denunciadas destaca la presunta exigencia de comisiones por todas las actividades contratadas por el Palau de la Música, extremo que no ha podido ser confirmado en el examen de la documentación llevada a cabo por estos peritos, y la circunstancia de que la Fundación FAES obtuvo una comisión de más de un millón ochocientos mil euros (1.800.000) por las obras en el Petit Palau”.

El informe fantasma señala que los peritos no han podido confirmar que el Palau de la Música cobrara comisiones por las actividades contratadas, extremo que El Mundo en su transcripción eliminaba. Y sin embargo, apunta una comisión de 1,8 millones de euros a FAES de la que no explica si se ha investigado y en qué han quedado las pesquisas.

Con una investigación que apenas duró 24 horas, el Ministerio del Interior aseguró que no hallaba tal borrador, pero sí contenía elementos de cuatro informes y de datos en internet y otras minutas. No dijo qué datos procedían de uno y otro. En un segundo comunicado, el ministerio apuntó que podría contener datos de informes o diligencias ajenos al caso Palau, cuyo juez instructor negó que pudiera existir tal informe, ya que ni lo había solicitado ni los que poseía mencionaban datos sobre Mas. Por otro lado, al tratarse de un aforado, la policía no podría haberlo investigado sin cubrir las garantías legales que tiene un alto cargo como Mas.

"Borrador pendiente de registrar"

El informe fantasma no tiene destinatario, se autodefine como “borrador pendiente de registrar”, lleva tachado el número de carné profesional y el grupo del que es inspector jefe el supuesto autor. Pero llama la atención que el redactor del borrador admite que posee datos que no ha comunicado al juez que instruye las diligencias del caso Palau, en el que supuestamente se inscribe dicho supuesto informe.

“De esta última misiva, no ha tenido conocimiento ni esta unidad policial ni menos aún su señoría, aunque existe la promesa de la entrega de la misma, por parte de algunos de los mossos d'esquadra, integrantes del dispositivo de registro que no están conformes con la decisión de sus mandos políticos de detraer dicha documentación del conocimiento de la autoridad judicial”.

El autor del informe no identifica qué mandos son esos y cuál es la documentación ocultada al juez. La transcripción publicada hace nueve días por el diario El Mundo muta algunos aspectos del presunto informe. El escrito apócrifo dice así sobre una misiva anónima recibida el 22 de octubre de 2008: “De las posibles irregularidades denunciadas destaca la presunta exigencia de comisiones por todas las actividades contratadas por el Palau de la Música, extremo que no ha podido ser confirmado en el examen de la documentación llevada a cabo por estos peritos, y la circunstancia de que la fundación FAES obtuvo una comisión de un 1,8 millones por las obras del Petit Palau”. El Mundo aseguraba que no había sido confirmada por la Agencia Tributaria el peaje a FAES, cuando en realidad, el informe se refería al primer apartado, el Palau.

El presunto informe revela a las claras que buena parte de su base son cartas presuntamente anónimas. “De otra recibida igualmente con fecha de matasellos de 24 de noviembre de 2011 (coincidiendo con la mayoría absoluta que el PP había obtenido en las elecciones generales) donde según los testimonios de los propios Mossos d'Esquadra, se había recibido junto con una carta explicativa, una muy detallada documentación que contenía una serie de entramados societarios, que decían corresponder a la familia Pujol, así como a las comisiones que el padre del actual presidente Mas recibía en Liechtenstein por llevar dicha sociedades, de las que según se señalaba, una parte de ello desviaba a su propio hijo”. Una acusación de tal calibre, sustentada en una carta y pendiente de verificación, se incorporaba así a un borrador con el cuño de la UDEF, si bien ocultando al autor mediante tachaduras.

Pero el tono de que se había plasmado en un escrito policial algo que no estaba ni verificado ni judicializado se reitera en el siguiente párrafo. “Actualmente en proceso se encuentra la verificación de una serie de documentos entregados, así como datos facilitados voluntariamente por una serie de personas, en algunos casos muy vinculados políticamente con CIU y en otros, que colaboraron transportando dinero en efectivo a Andorra y Londres y que dicen sentirse engañados, así como otros colaboradores, que por tener la impresión de habérseles cumplido sus compromisos pactados, desean colaborar en la investigación y en algunos de estos casos podrían incluso declarar en sede judicial, siempre y cuando se les garantizara su seguridad y en todo caso, pudieran tener la consideración de testigos protegidos”.

Por tanto, el autor del informe admite que no ha verificado la documentación para alimentar sus tesis o sospechas, ni ha comunicado al juez que existen potenciales testigos de tales corruptelas. Lo habitual es comunicarlo verbalmente, y luego el juez y el fiscal pactan las circunstancias. Ningún policía lo comunica por escrito previamente, máxime cuando pretende proteger tal fuente que queda así al descubierto para todo lector del informe.

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