Política

Wert quiere que los niños catalanes se sientan a gusto con su doble identidad

Margallo tacha de "esperpento" hablar de ruido de sables en Cataluña

Herrera (ICV ): “Rajoy y varios ministros incrementan el número de independentistas”

Wert. en el Congreso durante la sesión de control al Gobierno. / EFE

Segunda vuelta de la reprobación el día anterior al ministro de Educación, Cultura y Deportes, José Ignacio Wert. Eso es lo que trató ayer, entre otros, el Grupo Parlamentario Socialista, pero el titular de Educación no dio facilidades. El mismo diputado que hace dos semanas, el socialista catalán, Francesc Vallès, arrancara a Wert su afirmación de que el Gobierno trataba de “españolizar” a los niños catalanes, trató ayer de remachar el mismo clavo.”Usted quiere españolizar a los niños catalanes, que suena algo así como a evangelizar a unos pobres niños desde no se sabe qué superioridad moral”, le espetó Vallès en la sesión de control al Gobierno. “Está usted empeñado en un falso debate respecto al que me da la impresión de que no está dando buenas resultados a su partido, el Partir dels Socialistes de Catalunya”, dijo Wert extremando la pronunciación en catalán. No se apeó de lo que dice que quiso decir en el día de la polémica y lo repitió: “Solo quiero que los niños sean capaces de sentirse a gusto con su doble identidad, española y catalana”. No tiene el ministro ninguna intención de situarse por encima de nadie y, por eso, esas acusaciones se hacen “desde unos complejos difíciles de entender”.

Pero tanto Vallès, del PSC, como su compañero del PSOE, portavoz de Educación, Mario Bedera, dejaron de un lado los asuntos identitarios y se metieron de lleno en la parte sustancial de la reprobación al ministro que el día anterior defendió la diputada y vicesecretaria general del PSOE, Elena Valenciano: Los recortes, la ideologización y el supuesto favoritismo hacia las organizaciones escolares dependientes de la iglesia católica. “Vaya usted a una escuela pública catalana y verá lo que está pasando”, le invitó Vallès. Bedera, por su parte, afirmó que el ministro “se ha enemistado con padres, alumnos, profesores y toda la comunidad educativa, por lo que su incapacidad para el diálogo le inhabilita para el cargo” y siguió: “Con sus constantes ataques a la escuela pública y a los profesores, con su apoyo descarado a la concertada y con sus coqueteos con los grupos ultracatólicos más rancios" el ministro puede "hacer saltar por los aires" los acuerdos educativos de la Transición”, concluyó Bedera, en una suerte de segunda reprobación al ministro y que no será la última. “La reprobación fue ayer”, respondió Wert que cogió al vuelo la acusación de que su futura ley de Educación supone un retroceso respecto a lo que ha sido la educación en los últimos veinte años en España. “Imposible retroceder más de lo que consiguieron los gobiernos socialistas”, replicó Wert echando mano de la alusión permanente del PP a la herencia recibida.

De Cataluña, y no solo por la Educación, se ha hablado mucho en la jornada parlamentaria del 31 de octubre. La diputada de UPyD Irene Lozano interpeló al ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, para que explicara en el Congreso qué acciones ha emprendido el Gobierno de España ante la carta de varios diputados catalanes, de distintos grupos, ante la comisaria de Justicia, alertando de un supuesto riesgo de amenaza contra Cataluña por parte de militares y civiles. El civil sería el eurodiputado del Grupo Popular Alejo Vidal-Quadras, que invocó el papel de las Fuerzas Armadas para mantener la unidad de España.

En la misma carta se mencionaba a dos coroneles en situación de reserva que hacían planteamientos parecidos ante el anuncio de un posible referéndum en Cataluña sobre su independencia. “No hay ningún ruido de sables en España, y se lo digo yo que estaba aquí, en el Congreso, el 23-F cuando sí se quiso dar un golpe de Estado”, respondió García Margallo. “No hay declaraciones ni amenazas contra Cataluña sino un esperpento sucesivo de un eurodiputado, a título personal, y de dos coroneles: y de ese esperpento yo no voy a participar”, aseguró el ministro.

A pocos metros del Congreso, el candidato de ICV a la presidencia de la Generalitat, en las elecciones del 25 de noviembre, Joan Herrera, en el Forum Nueva Economía, citaba al ministro García Margallo, al titular de Educación, José Ignacio Wert y al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. “Cuando habla el presidente y los ministros Margallo y Wert crece el independentismo”, interpreta Herrera. Lo cierto es que Margallo en su intervención del Congreso renegó del “choque de trenes”, y abogó por el entendimiento y el diálogo ante el conflicto planteado por el gobierno de Cataluña. Aún así Herrera se hizo eco de sentimientos amplios en Cataluña. “ Hay frustración cada vez que se muestra indiferencia ante las propuestas soberanistas y cuando no se entiende que hay que encarar el debate” dijo el candidato ecosocialista, que defendió una propuesta en torno a un federalismo plurinacional que reconozca el derecho a decidir pleno y no vacío de contenido”. El hilo conductor que trazó Herrera le lleva a errores de otros. “La manifestación de la Diada no hubiera sido posible sin la actitud del PP, la injerencia del PSOE y la sentencia del TC sobre el Estatut", desde su punto de vista.

La solución, desde luego, no pasa en ningún caso por alusiones “que sobran como son la mención al Ejercito, la Guardia Civil y los Mossos d'Esquadra", mencionó Herrera, situándose también en el debate que se celebraba en el Congreso. Los deseos de autogobierno no son “una cortina de humo”, ahora bien, los recortes del Gobierno de Artur Mas también son una realidad e incluso la corrupción. "Lo que pasa en Cataluña es que los casos de corrupción se tapan debajo de la alfombra y a veces debajo de la senyera", ha concluido el candidato de la izquierda ecologista.

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