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Rajoy no renuncia a pedir el rescate pero cree posible evitarlo este año

El presidente del Gobierno lamenta los ritmos “desesperadamente” lentos de la UE

Mariano Rajoy volvió este miércoles a la tribuna del Congreso 42 días después de la última vez, obligado por el Reglamento del Congreso y para dar cuenta de la cumbre europea del 19 de octubre. Explicó que la Unión Europea da pasos favorables para España, lamentó el lento ritmo con el que se avanza e intentó lanzar un mensaje optimista porque, según dijo, “hay cosas positivas en la economía española” y “el año 2013 va a ser mejor que 2012”.

Lo que no hizo el presidente del Gobierno fue aclarar si pedirá el rescate a la Unión Europea, y a lo más que llegó fue a decir que “no renuncia a hacerlo si fuera necesario para los intereses generales de los españoles”.

La duda se mantiene, pero el Gobierno cree realmente en la posibilidad de poder sortear el rescate al menos durante 2012. Para aumentar la incertidumbre y la confusión, en pasillos del Congreso fuentes del Ejecutivo apuntalaron la idea que ya avanzó el jefe del Ejecutivo el pasado lunes en la conferencia de prensa con Mario Monti. Rajoy señaló que no pide el rescate “porque no lo considera imprescindible en este momento”.

Este miércoles insistió en que lo solicitará “si es necesario”. Fuentes del Gobierno han añadido que este no prevé tener que pedirlo al menos en lo que queda de 2012. Las subastas del Tesoro van bien, explican; las necesidades de financiación de la Administración se van cubriendo; la prima de riesgo, pese a estar muy alta, está mucho más baja que en verano y parece controlada precisamente por la existencia de ese mecanismo anunciado por el BCE que funciona como un freno. Y las cosas en Europa, en opinión del Ejecutivo, están avanzando aunque sea despacio.

Mientras hablaba Rajoy en el pleno, en los pasillos fuentes del Gabinete añadieron que las negociaciones para la unión bancaria y fiscal avanzan y eso también va a ayudar a que la prima de riesgo no se dispare. El problema sigue siendo para las empresas, admiten, que tienen muchos problemas para financiarse.

Aún así, el Ejecutivo trabaja en este momento con la hipótesis de no pedir el rescate en lo que queda de año. Rajoy no quiere explicitar su estrategia o sus planes tan claramente en sus discursos, porque la mera sospecha de que España no va a pedir en ningún caso el rescate podría aumentar la presión sobre la deuda española. Y por eso insiste en que lo tiene encima de la mesa y no renuncia a pedirlo. Si dijera que lo descarta, explican desde el Ejecutivo, los mercados se lanzarían contra España. De hecho, la presión ha bajado en las últimas semanas cuando el mercado ha dado por hecho que el rescate era inminente. Pero, aunque no lo diga en público, Rajoy trabaja con la idea de no pedir el rescate a corto plazo.

Lo que aún no está claro es si la realidad, y sobre todo los mercados, le permitirán cumplir esos planes. Este miércoles, el presidente hasta negó que en la cumbre europea se hablara del rescate, ni con él ni a sus espaldas. El único lamento de Rajoy en el Congreso fue el de los ritmos: “La Unión Europea se mueve, aunque a un ritmo que a algunos nos pueda parecer desesperadamente lento”.

Rajoy no se salió de su carril de la reducción del déficit y las reformas, y de la solución en Europa con la cesión de soberanía a favor de la unión monetaria. “Tras cinco años de crisis y a pesar de los esfuerzos, Europa está en recesión. Debemos romper este círculo vicioso”, alertó.

Frente al optimismo de Rajoy en un discurso casi de trámite, todos los portavoces de los demás partidos echaron agua fría a su mensaje y le reclamaron medidas concretas para paliar la pésima situación de los que más sufren la crisis. Todos intentaron aprovechar la inusual presencia del presidente para salir del marco de la cumbre y convertir el debate en un sustitutivo, a mínima escala, de un pleno monográfico o sobre el estado de la nación, suprimido por Rajoy este año. Pero, pese a que no pisaba la tribuna de oradores del Congreso desde el 19 de septiembre, Rajoy prefirió rebajar el debate, evitó contestar uno a uno a los portavoces y optó por una respuesta conjunta a todos.

El socialista Alfredo Pérez Rubalcaba le había reclamado la creación de un Fondo de Cohesión Europeo para los países con más dificultades, y que haga valer su posición ante la UE. “No podemos aceptar nuevas condiciones para que nos ayuden. (...) Los sufrimientos de los españoles no pueden seguir pagando los beneficios de los especuladores”, le dijo el líder del PSOE, para quien la última cumbre europea ha sido mala para España. Infructuosamente, le ofreció pactar una posición común ante la cumbre de diciembre.

Rubalcaba, además, volvió a lamentar que el Gobierno mantenga un proyecto de Presupuestos que se basa en previsiones superadas y que serán imposibles de cumplir. Insistió en su tesis de que será imposible cumplir los objetivos del déficit, lo que afectará a la credibilidad de España.

Joan Coscubiela (ICV) le afeó que “demonice el derecho a decidir y, mientras, venda la soberanía a los mercados a cambio de nada”; Rosa Díez (UPyD) preguntó al presidente si aprovechó que estaba con todos los líderes europeos para preguntarles por las condiciones del rescate, y Josu Erkoreka (PNV) le ha recordado que él será el único responsable si se equivoca al demorar la decisión de pedir ayuda financiera a la UE.

Especialmente agrio volvió a ser el debate entre Rajoy y Rosa Díez, hasta el punto de que la portavoz de UPyD le acusó de “perder las formas”. A Rajoy le irritan sobremanera las intervenciones de Díez y no puede evitar que se le note en sus réplicas.

El presidente no volverá al Congreso de los Diputados hasta el 28 de noviembre, salvo que el PP cambie de posición y no frene las peticiones del resto de partidos para que Rajoy debata sobre la crisis, tal y como ha hecho una veintena de veces en casi un año de legislatura.