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La Corona aprovecha el 12-O para instar a rebajar la tensión con Cataluña

Don Juan Carlos ha abordado a Rajoy para hablar de la situación catalana

El ministro Wert sobre "españolizar" a los catalanes: “Estic molt orgullós del que he dit”

El Príncipe: "Cataluña no es un problema"

Cuando los periodistas le preguntaron al Rey, en la recepción en el Palacio Real, si estaba preocupado por la situación en Cataluña, respondió: “¿Sevilla, decís? El jamón está muy bueno. No me vais sacar ni una palabra”. El Rey no quiso hablar públicamente del asunto, pero la Corona está inquieta por la escalada de enfrentamientos y provocaciones políticas a cuenta del desafío soberanista catalán. Este viernes, antes de que comenzaran los actos con motivo del día de la Fiesta Nacional y después de saludar a las autoridades, el Monarca abordó al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, para llevarle a un aparte y hablar de Cataluña. El Rey y el Príncipe creen que es necesario que Gobierno, políticos e instituciones rebajen la creciente tensión con esa comunidad.

Las cámaras de Cuatro captaron un diálogo en el que el Rey hablaba a Rajoy de “españolizar catalanes”. Las mismas palabras que, pronunciadas este jueves por el ministro de Educación, José Ignacio Wert, echaron gasolina al incendio: “Hay que españolizar a los alumnos catalanes para que se sientan tan orgullosos de ser españoles como catalanes”, dijo en el Congreso, en respuesta a una pregunta de un diputado del PSC. Según subtituló Cuatro el contenido del diálogo, el Rey le dice a Rajoy: "Lo de españolizar a los catalanes del pobre Wert. Ya le he dicho que está muy mal lo que ha hecho".

La sociedad catalana es tan "plural" que "hay opciones que no encuentran sus siglas", dice el Príncipe Felipe

La Casa del Rey desmintió, cinco horas después, que el Monarca se estuviera refiriendo, en concreto, a las palabras del titular de Educación. “No se ha producido ningún comentario sobre el ministro Wert en la conversación con el presidente del Gobierno”, afirman desde La Zarzuela, en donde sí reconocen que hablaron de Cataluña.

En distintos momentos de la conversación, que se prolongó unos tres minutos, se incorporaron el ministro de Defensa, Pedro Morenés, el príncipe Felipe y, más tarde, la Reina, pero todos terminaron dejando al Monarca y al presidente continuar solos la charla. Sonriendo y encogiéndose de hombros, Rajoy escuchaba al Rey, cada vez más serio.

La Corona sabe que este momento de precampaña en Cataluña propicia algunas salidas de tono —“el ambiente electoral no es favorable”, comentó después, tras el desfile, en la recepción del Palacio Real, el Príncipe a los periodistas—, pero ve preciso que políticos e instituciones actúen “con responsabilidad”, “hagan cada uno su trabajo” y “rebajen la tensión”.

“Cataluña no es un problema”, declaró, rotundo, el Príncipe. “Confío más en la Cataluña real que en la espuma que estamos viendo con lo que hacen unos y otros”, añadió.

Don Felipe destacó que la catalana es, sobre todo, una sociedad “plural”. Tanto, que él cree que hay catalanes que no encuentran “siglas para su opción política”, o partidos y políticos con los que identificarse.

Preguntado por el papel que podía desempeñar la Corona a la hora de rebajar esas tensiones y los encuentros privados que el Rey ha mantenido con empresarios catalanes, el Príncipe contestó: “La Casa Real seguirá haciendo lo que hemos hecho siempre”.

Pero no siempre ha sido el mismo papel. Ha ido a más. En 34 años de democracia, y con la excepción del golpe de Estado del 23-F, don Juan Carlos había evitado intervenir directamente, al menos en público, en los asuntos políticos más relevantes de España. Hasta que el pasado 18 de septiembre publicó, en la nueva página web de la Casa del Rey, un mensaje en el que opinaba inequívocamente sobre el desafío soberanista en Cataluña: “En estas circunstancias, lo peor que podemos hacer es dividir fuerzas, alentar disensiones, perseguir quimeras, ahondar heridas. No son estos tiempos buenos para escudriñar en las esencias ni para debatir si son galgos o podencos quienes amenazan nuestro modelo de convivencia. Son, por el contrario, los más adecuados para la acción decidida y conjunta de la sociedad en defensa del modelo democrático y social que entre todos hemos elegido”.

Este viernes, el Rey no quiso hablar en público del asunto. Tampoco el presidente del Gobierno, aunque fuentes del Ejecutivo reconocen que el desafío soberanista de Mas constituye un problema y aseguran que Rajoy está decidido a solucionarlo. “Es consciente de que esa es su responsabilidad”, añadieron las mismas fuentes.

El líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba, tampoco quiso hablar del asunto. Don Felipe fue prácticamente el único que se mostró dispuesto a hablar de Cataluña. Él y el ministro Wert, quien no solo dijo no arrepentirse de sus declaraciones, sino que se reafirmó en catalán: “Estic molt orgullós del que he dit” (en castellano: “Estoy muy orgulloso de lo que he dicho”).

Durante la recepción en el Palacio Real, el Príncipe también se refirió a la crisis económica: “Hace unos años exigíamos que se reconociera que estábamos en crisis y ahora hablamos constantemente de ella”. Hay que buscar “un equilibrio”. Don Felipe ha admitido que le gustaría lanzar un mensaje más optimista, pero reconoce que si lo hiciera se arriesgaría a parecer “fuera de la realidad”. “Hay gente que lo está pasando muy mal”.

El Príncipe, no obstante, cree que España puede salir pronto de la crisis. Así lo expresó en su viaje oficial a Ecuador y Panamá, acompañado por la princesa Letizia, para vender la marca España. El Rey viajará el próximo 24 de octubre a la India con los ministros de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo; Industria, José Manuel Soria, y Fomento, Ana Pastor, para abrir camino allí a empresarios españoles. “El viaje”, dijo, “será muy importante para infraestructuras y energías renovables”.

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