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Parapetados y aislados

Solo 50 diputados siguieron el pleno

El PP descalifica la protesta y el PSOE habla de fractura social

Sobre las siete de la tarde se producían los primeros enfrentamientos y detenidos en la plaza de Neptuno. A esa hora, detrás de las vallas y de centenares de policías a pie, a caballo y con perros, en el hemiciclo seguían el pleno solo unos 50 de los 350 diputados. Como si nada pasara.

Desde el patio, el espacio entre los dos edificios de la Cámara, se escuchaban los gritos de los manifestantes y la inmensa mayoría se mantenía en sus despachos o en otras dependencias. Como dijo en la tribuna Laia Ortiz: “Estamos parapetados y aislados”. Llegaron antes de que se concentraran los manifestantes, por eso muy pocos fueron pitados o abucheados, y el principal tema de conversación era cómo salir del cerco al acabar el pleno.

Según Carlos Floriano, número tres del PP, los manifestantes eran unos pocos extremistas de los dos lados, mientras que en las pasadas elecciones votaron 25 millones de españoles. “Nos preocupó más el 15-M, porque los de hoy no se sabe si quieren acabar con la democracia representativa”. Asomado a la desierta Carrera de San Jerónimo, el número dos del Grupo Socialista, Eduardo Madina, aseguraba estar preocupado y “con un nudo en la garganta porque mientras discutimos sobre la fractura territorial hay una fractura social mayor”. De hecho, había socialistas más que preocupados por el aislamiento material y político del Congreso y de su partido y que concretó en una frase coreada ayer: “PSOE y PP, la misma mierda es”. La posición oficial del PSOE la fijó su portavoz, Soraya Rodríguez, quien insistió en defender el Parlamento como representación legítima de los ciudadanos frente a la pretensión de “ocuparlo” en señal de protesta. En los pasillos, aseguró que entiende el “malestar” y la “desesperanza” de los manifestantes.

Los diputados de IU aprovecharon sus intervenciones para apoyar la protesta en la tribuna y salieron a sumarse por momentos, aunque algunos, como Cayo Lara, fueran recibidos con abucheos. Rosa Díez (UPyD) aprovechó el día para defender una proposición no de ley para dar transparencia a los sueldos públicos. La iniciativa fue rechazada y escuchó descalificaciones como las de Aitor Esteban (PNV) y Jordi Jané (CiU): “Irresponsable y oportunista”.

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