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Rubalcaba cambia recortes por impuestos

El PSOE anuncia un giro en su relación con el Gobierno, pero descarta hacer una oposición “durísima”

Los socialistas propondrán una “reforma fiscal en profundidad”

Subir impuestos para no tener que seguir recortando el gasto. El PSOE se alejó ayer un poco más de la máxima “bajar impuestos es de izquierdas” —acuñada por los propios socialistas y aplicada cuando gobernaban en época de bonanza— y propuso una “reforma fiscal en profundidad” (que implicaría más impuestos) como alternativa a los recortes y ante la espada de Damocles del rescate.

En su primer comité federal como secretario general, tras nueve meses deslizándose como un péndulo entre la protesta frontal y la mano tendida, Alfredo Pérez Rubalcaba planteó a los suyos una ofensiva parlamentaria que les distancie claramente del Gobierno. En lo concreto, con dos propuestas: la reforma fiscal —centrada en las grandes fortunas, empresas, sucesiones y rentas del capital— y una ley de “sostenibilidad social” para salvar de los recortes un catálogo mínimo de servicios públicos. En lo simbólico, con un cambio de actitud: se acabaron las ofertas de pacto a Mariano Rajoy.

En este segundo aspecto, sin embargo, hubo ambigüedad y una puerta entreabierta: Rubalcaba afirmó que “el tiempo para el acuerdo se acaba” por la “arrogancia” del Gobierno, pero añadió a continuación que el PSOE va a seguir haciendo “una oposición útil y responsable” y que, si Rajoy cambia “seriamente” su política, la mano tendida estará ahí. “La derecha se merece una oposición durísima, pero España no”, dijo. Elena Valenciano, su número dos, había sido algo más tajante horas antes: “La fase de buscar nosotros el acuerdo se ha acabado. Hasta aquí hemos llegado. Levantaremos un muro enorme que defienda el Estado social. Vamos a construir una alternativa”, anunció; también ella, no obstante, había añadido que el PSOE seguirá con su “oposición útil”, que implica acuerdos “en asuntos básicos”.

El secretario general, que se estrenaba como tal ante los 258 miembros del comité federal (máximo órgano entre congresos), compareció después de ocho horas de debate a puerta cerrada y anunció que se siente “ampliamente respaldado” en su labor de oposición, porque no escuchó “a nadie” decir que la ejecutiva del partido “lo está haciendo mal”.

Otros dirigentes consultados coincidieron en que, de los 31 que pidieron la palabra, solo el madrileño Tomás Gómez hizo un discurso claramente “discordante”, con un tono más duro —“desabrido”, dijo un miembro del comité—, pero que más que en la censura a Rubalcaba se centró en su propuesta de exigir al Gobierno un referéndum sobre el rescate; y que solo fue respaldado abiertamente por miembros de su equipo y por una responsable de la federación europea del PSOE. Otros dirigentes, como el vasco Patxi López y el gallego Pachi Vázquez —ratificados ayer como candidatos para las elecciones del 21 de octubre— o el exministro Juan Fernando López Aguilar, se mostraron en contra de ese referéndum y alguno lo consideró incluso un riesgo porque podría “fomentar el populismo frente a las instituciones” en un momento muy delicado de tensión social.

Fuentes cercanas a Gómez admiten que su propuesta no logró apoyos explícitos, pero subrayan que fue escuchada “con respeto” y que él ve positivo haberla puesto sobre la mesa. El extremeño Guillermo Fernández Vara planteó otra vía: forzar, en un futuro, una cuestión de confianza a Rajoy.

Así, Rubalcaba entró a las diez de la mañana en una reunión de la que se esperaba que podía salir presionado para hacer una oposición mucho más dura y salió pasadas las seis de la tarde con la sensación de que tiene un respaldo “no amplio, sino muy amplio, amplísimo”. Pudo influir en ello que en su discurso inicial se esforzó por marcar distancias con un Gobierno “antisocial e incompetente” y presentó dos propuestas que agradaron a la mayoría: la reforma fiscal y la ley de “sostenibilidad social”.

La reforma fiscal la planteará el PSOE dentro de un “Presupuesto alternativo” que llevará al debate de Presupuestos en otoño —asume ya, por tanto, que los que presente el PP serán “inaceptables”—. “El modelo fiscal que tenemos no sirve: es poco equitativo y poco eficiente”, dijo Rubalcaba. Y avanzó algunos de los impuestos que se tocarían: un nuevo impuesto a las grandes fortunas; modificar el de sociedades fijando un “suelo mínimo” para evitar que las grandes corporaciones aprovechen las deducciones para pagar “muy poco o nada”; homologar “poco a poco, progresivamente” las “grandes rentas de capital” a las rentas del trabajo; eliminar deducciones del IRPF, “en concreto para las rentas más altas las deducciones para planes de pensiones y seguros”; introducir impuestos verdes y “recuperar unos mínimos estatales para el impuesto de sucesiones y donaciones”, que ahora es autonómico y algunas comunidades han eliminado. En su discurso también habló de gravar más las sociedades patrimoniales y los fondos de inversión colectiva, “incluidas las SICAV”. No contempla, sin embargo, elevar de nuevo el tipo máximo del IRPF.

El secretario general del PSOE admitió que esa reforma fiscal se traduce en “subir impuestos” a pesar de que los socialistas se han opuesto a los aumentos del IRPF e IVA aprobados por el Gobierno, pero argumentó que esta subida sería diferente a la del PP porque su intención es “que paguen más los que más tienen, más ganan y más heredan”. Un miembro del comité federal lamentaba ayer que el PSOE haya tardado tanto en asumir esa política fiscal (que ya avanzó algo en la campaña electoral de 2011): “Hace un año aún decíamos que gravar las SICAV produciría una fuga de capitales”, recordaba.

Rubalcaba y Valenciano volvieron a afirmar que el principal partido de oposición dirá “no” al rescate de la economía española. Lo hicieron ambos añadiendo una coletilla: el PSOE se opondrá a un rescate que conlleve “más recortes sociales”; pero agregaron que con toda seguridad los conllevará. “Si existiera un rescate sin condicionalidad sería una gran noticia. No lo hay”, dijo la vicesecretaria general. Rubalcaba, que ya había rechazado días antes la propuesta de pedir un referéndum, adelantó que sí exigirá “que las condiciones del rescate pasen por el Parlamento”. “El PSOE no va a aceptar nunca más negociaciones clandestinas con la troika”.