El PP respalda la intención de Gallardón de restringir el aborto

La nueva ley no incluirá las malformaciones en el feto como causa de interrupción del embarazo

El PSOE denuncia que el cambio normativo supondrá una vuelta a "la España del franquismo"

La diputada del BNG, Olaia Fernández, solicita la comparecencia del ministro en el Congreso

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Alberto Ruiz Gallardón (derecha), conversa con el magistrado Gonzalo Moliner, que este lunes ha tomado posesión como presidente del Supremo y del Consejo General del Poder Judicial

El ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, ya no es un “verso suelto” como en tiempos pasados se le tildaba en el PP al mantener posiciones algo diferenciadas de la ortodoxia de su partido. Las propuestas de reforma que ha lanzado en estos casi siete meses de gobierno le han situado en posiciones muy conservadoras que han sorprendido a la oposición. Pero no va por libre como distintos miembros del Ejecutivo han asegurado. Este lunes ha sido la cúpula del partido quien le ha manifestado su apoyo a través del vicesecretario de Organización, Carlos Floriano.

La actual legislación sobre el aborto, que llegó de la mano del Gobierno socialista hace dos años, y que modificó la ley de 1985, es una de las piezas elegidas de la agenda de Gallardón para un cambio profundo. Se sabía que quería terminar con la ley de plazos pero ahora, según ha revelado el ministro en una entrevista al diario La Razón, ha adelantado que se prohibirá el aborto por causas de malformación del feto. En los grupos de la izquierda, y también en el PNV, y en las asociaciones y colectivos de defensa de las mujeres, se considera un retroceso en derechos de 30 años.

No lo ve así en absoluto su partido. “Nosotros apostamos por una ley de casos y no de plazos”, dijo Floriano, que considera “absolutamente impecable” la reflexión del ministro sobre el cerrojazo al aborto por lesiones cerebrales o de cualquier otra índole que se detecten en el feto.

“Apostamos por la defensa de los derechos de los más débiles, por lo que lo dicho por el ministro coincide con las convicciones y los planteamientos éticos y políticos del PP”, expresó enfáticamente el dirigente popular, que dice coincidir con las “asociaciones de derechos humanos y con planteamientos jurídicos y constitucionales”. En la corrección que el Tribunal Constitucional hizo de la primera ley del aborto nada alegó sobre la idoneidad de abortar ante la malformación del feto.

El revuelo ha sido absoluto, acrecentándose la alarma que este asunto ha creado en muchos ámbitos políticos y sociales, partidarios de dejar la ley del aborto como está.

Antes de que el Gobierno presente el texto con la reforma, los grupos que se oponen quieren hacer el máximo ruido posible. El Grupo Socialista ha pedido este lunes la comparecencia de la ministra de Sanidad, Ana Mato, porque la eliminación de este supuesto para abortar trae consigo, según los socialistas y en concreto de la diputada de la comisión de sanidad, Ángeles Álvarez, peligros muy serios para la salud de la mujer. “Es un atentado a la libertad de la mujer para satisfacer el integrismo religioso”, denunció Álvarez.

Una medida así “abocará a las españolas a la clandestinidad cuando deseen interrumpir su embarazo y a una situación de riesgo sanitario”. Y una vuelta a tiempos pasados. “Estas medidas afectan, una vez más, a los más vulnerables, porque las mujeres pudientes viajarán al extranjero, mientras que el resto se verán abocadas a abortos clandestinos e inseguros”, alertó Álvarez.

Estas razones han hecho que el PSOE combata los planes del Gobierno en dos planos: jurídico y sanitario, como también harán Izquierda Plural, el BNG y el PNV. Su presidente, Iñigo Urkullu, confesó su sorpresa: “El PP nos retrotraerá al año 85 por su ideología pero no por atender el sentir mayoritario de la sociedad”.

Una ley con otra se cambia. Si eso hace el PP, el PSOE hará lo mismo cuando tenga una mayoría parlamentaria que se lo permita. “El PSOE volverá a gobernar y repondremos una ley europea, de plazos”, se comprometió el líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba.