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la crónica

El escándalo desborda a PP y PSOE

Tensión en el Grupo Socialista por la actitud ante la investigación del banco

No está siendo fácil el manejo político de la grave crisis creada por el pozo sin fondo que ha resultado ser Bankia. PP y PSOE miden con sumo cuidado sus pasos ante el temor de resultar perjudicados, ya que uno y otro tienen un presente y un pasado que les vincula con las cajas que formaron Bankia. No obstante, portavoces de ambas formaciones aseguran que serían irresponsables si atendieran las propuestas de investigación a tumba abierta que pide el grupo parlamentario Izquierda Plural y parte del Grupo Mixto. Esta es la razón por la que el Grupo Popular se niega a crear esa comisión y el Grupo Socialista la rechaza de entrada ya que antes deben ser escuchados todos los actores concernidos con la entidad financiera; también el Gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez.

La crisis va en aumento como se puso anoche de manifiesto al anunciar Fernández Ordóñez el adelanto en un mes del fin de su mandato, marcado para el próximo 12 de julio. Antes querría comparecer en el Congreso pero el PP no quiere que lo haga para no abrir la puerta a que también tenga que comparecer el último presidente de Bankia, Rodrigo Rato y sus antecesores. La presión de todos los grupos para que Fernández Ordóñez comparezca ha provocado el titubeo del Gobierno que hoy decidirá si permite la comparecencia del Gobernador en una subcomisión creada hace tiempo en el Congreso para analizar la situación de las cajas de ahorro. ¿Esa subcomisión funcionaría como una comisión normal; es decir a puerta abierta, con luz y taquígrafos?. Esta fue la pregunta que el socialista Valeriano Gómez ha formulado a la presidenta de la comisión de Economía del Congreso, la popular Elvira Rodríguez. Aún no está decidido.

Pero algo es algo. Del "no" absoluto inicial del PP a las comparecencias se ha pasado a la posibilidad de que Fernández Ordóñez acuda a esta subcomisión aunque no se haya decidido aún las características de esa comparecencia. Pero los problemas no los tiene solo el Gobierno. También el PSOE. Su líder, Alfredo Pérez Rubalcaba, con el apoyo de la mayoría de su ejecutiva y del grupo parlamentario, ha establecido una gradación en el tema Bankia. Primero, las comparecencias del gobernador del Banco de España, nombrado por el gobierno socialista hace cuatro años; y junto a él los responsables de las cajas: Rodrigo Rato, su antecesor, Miguel Blesa y el responsable de la caja valenciana, José Luis Olivas. Pues bien, para un sector del PSOE esta estrategia no tiene la contundencia que la gravedad de los hechos requiere y no está a la altura de lo que demanda la opinión pública.

El malestar del grupo socialista tomó cuerpo en la reunión de la ejecutiva federal del lunes, aunque fue mucho más evidente ayer en la reunión del Grupo Parlamentario Socialista. La cuestión de fondo estriba en hasta dónde debe llegar la dosis de responsabilidad del PSOE; hasta dónde debe pactar con el Gobierno. El socialista gallego Pachi Vázquez, la balear, Francina Armengol y la madrileña Maru Menéndez, miembros de la ejecutiva, se preguntaron si no había un exceso de responsabilidad. Rubalcaba explicó que el PSOE debía primero exigir la comparecencia de los actores de Bankia y, después, calibrar si debían apuntarse a la petición de comisión de investigación. El debate volvió a suscitarse ayer en la reunión del Grupo Socialista pero con un grado de tensión más alto. Además, el líder del PSOE y su equipo entraron a la misma con enojo al haber visto publicado en los medios de comunicación comentarios de la ejecutiva del día anterior. Las cámaras fueron testigos del enfado de Rubalcaba con “la filtradora” de la reunión que no dudó en identificar con la madrileña Maru Menéndez, mano derecha del líder del PSM. Tomás Gómez. “La voy a echar”, se le escuchó decir en la grabación. A primera hora de la noche la dirigente madrileña le telefoneó, y seguramente le diría que ella jamás filtra el contenido de las reuniones a los medios de comunicación, como es bien conocido y sabido en la profesión.

Su tesis se vio confirmada al ver que tomaban la palabra en la reunión del grupo socialista Carme Chacón, Tomás Gómez, para pedir esa comisión que, de entrada, la dirección del PSOE que encabeza Rubalcaba no tiene previsto apoyar, de momento. “La ejecutiva ha tomado una decisión con una hoja de ruta concreta”. Esta respuesta de Rubalcaba, invocando a la autoridad que dimana de la ejecutiva, fue el broche de la tensión de esta reunión. La crisis de Bankia, además de la gravedad que comporta, ha sido el detonante del primer fogonazo de discrepancia entre Rubalcaba y su equipo y un sector de los perdedores del congreso federal que encabezó Carme Chacón.

Entre tanto, la gravedad de la situación se mantiene, de la que es muy consciente Rubalcaba. Y no por casualidad la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, acudió al Congreso cerca de las ocho de la noche, simplemente para asegurar que el Gobierno trabajaba por mantener y defender la solidez del Banco de España. Ordóñez acababa de anunciar el adelanto de su salida. La duda está en si vence la tesis de que hay que autorizar que comparezca y se explique o se mantiene la primera intención gubernamental: dilatar las peticiones de comparecencia hasta que Bankia se estabilice.