El Gobierno no busca responsables en la crisis de Bankia

La vicepresidenta evita mencionar a los gestores pese a la inyección multimillonaria de dinero público

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. EFE

Lo dejó muy claro el miércoles el ministro de Economía, Luis De Guindos: “Me preguntan ustedes por las responsabilidades [de la crisis de Bankia]. Ahí está la fiscalía para investigar y actuar. Este ministro no tiene espíritu de ángel vengador o justiciero. Yo creo que si se mira mucho para atrás, uno puede acabar convertido en estatua de sal”. Esa filosofía, que implica que el Ejecutivo no tiene ningún interés en perseguir a los gestores de Bankia en los últimos años, la ha rematado hoy a su manera la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría. Cuando ella intervino tras el Consejo de Ministros, la cotización de Bankia estaba suspendida y EL PAÍS había publicado que la crisis costará al menos 20.000 millones de dinero público. Sáenz de Santamaría evitó hacer cálculos sobre esa cifra y se remitió a lo que digan los actuales gestores, a pesar de que es el Tesoro quien tiene que poner el dinero.

Preguntada expresamente por los gestores anteriores, los que provocaron la crisis, Sáenz de Santamaría dejó bastante claro que el Gobierno no tiene ninguna intención de criticar ni perseguir a nadie: “Ha habido otras nacionalizaciones en el pasado. En este caso estamos hablando de préstamos. A partir de ahora el Estado va a tomar decisiones en ese banco para que cueste el menor dinero posible a los ciudadanos, pueda ponerse a la venta y recuperarse. Me pregunta por los responsables, yo creo los grupos decidirán si el gobernador del Banco de España tiene que comparecer”.

Ni una palabra sobre Rodrigo Rato, José Luis Olivas o Miguel Blesa. El Gobierno no quiere meter ninguna presión sobre ellos para calmar la indignación ciudadana contra los responsables del mayor agujero de la historia de la banca española. Ni siquiera les forzará a comparecer en el Congreso, como reclama el PSOE. La comisión de investigación, que reclaman IU y UPyD pero no los socialistas, está descartada. Sáenz de Santamaría desvió de nuevo el tiro hacia Miguel Ángel Fernández Ordóñez, gobernador del Banco de España, aunque tampoco aclaró si finalmente acudirá al Congreso como él desea.

El PP no parece tener muchas ganas de que explique la crisis en público. Fernández Ordóñez, señalan fuentes parlamentarias, está muy molesto con el Ejecutivo y podría ser muy crítico con su gestión de la crisis. Fuentes del PP señalan que su comparecencia podría ser perjudicial para todos, también el PSOE, y sobre todo para la imagen del sistema financiero español si acaba convirtiéndose en una bronca política. El Gobierno parece decidido así a que la única explicación pública sea la que dio De Guindos en el Congreso, mientras ninguno de los gestores de los últimos 10 años ha comparecido ni siquiera ante la prensa.