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"No tenemos intención de volver a España para morirnos de aburrimiento y de hambre"

Me decían que sabiendo chino podría encontrar trabajo fácilmente.

Estuve más de un año buscando trabajo y me cansé de no tener ingresos.

Soy una #nimileurista catalana de 28 años y me alegra decir que si quiero puedo pasar cada fin de semana tumbada en una hamaca debajo de una palmera cocotera en una isla tropical, tomando piña colada y disfrutando de un masaje. Así es. No cobro más de 800 euros al mes y puedo hacer lo mencionado anteriormente sin ningún tipo de dificultad durante todo el año. Además he invertido en dos propiedades que puedo pagar perfectamente en pocos años con lo que cobro actualmente. Y todavía me sobra dinero para comer cada día de restaurante y bañarme en resorts-spas "pijos". Mi situación económica actual me permite dos cosas: o vivir como una reina o vivir como una princesa y ahorrar.

"¿Será posible? ¡Qué suertuda!", pensarán algunos. Y les contesto: "Sí, es posible y la suerte siempre está ahí. Si no la aprovechamos unos, la aprovechan otros. La aprovechamos en el momento en que estamos preparados. Somos las decisiones que tomamos". Y la decisión que tomé cuando estaba preparada me condujo a la suerte actual.

Después de acabar la carrera de Traducción e Interpretación de francés y chino en una universidad pública catalana en 2007 no me lo pensé dos veces para irme a trabajar al extranjero y mejorar una lengua que me apasionaba: el polaco. Encontré trabajo en diferentes escuelas de idiomas. Mi primer trabajo fue el más raro que haya hecho nunca: una catalana enseñando chino en polaco.

Al cabo de un año en Polonia obtuve una beca de dos años para estudiar en una universidad en China. Sabiendo 6 idiomas y principalmente sabiendo chino la gente me decía que podría encontrar trabajo fácilmente. "China es la próxima potencia mundial". "Ahora el chino es más importante que el inglés". "Sabiendo chino no te va a faltar trabajo"… comentarios varios de esta índole.

Después de volver de China e instalarme de nuevo en casa de mis padres en la Cataluña central, estuve más de un año buscando este trabajo que parecía que no debiera faltarme con la formación que tenía. La verdad es que me cansé de no tener ningún tipo de ingreso y de no tener la libertad de la que había podido disfrutar cuando trabajaba y estudiaba en el extranjero. Así que la decisión de hacer las maletas de nuevo no fue difícil.

Por conocidos en Filipinas, supe que una editorial americana necesitaba hispanohablantes. Envié mi currículo, me hicieron un par de entrevistas y en dos semanas ¡tenía un contrato de trabajo indefinido con un buen sueldo! Tenía claro mi destino: sol todo el año, playas turquesas de arena blanca, sueldo 5 veces mayor que el sueldo medio en Filipinas… Aquí me quedo. Yo y tantos otros que me han seguido. La empresa seguía ofreciendo plazas para hispanohablantes, lo comuniqué a amigos y conocidos, y contrató a seis. Otros "suertudos" que se llenaron de valentía y tomaron la decisión correcta en el momento correcto cuando estaban preparados. Por ahora… no tenemos intención de volver a España para morirnos de aburrimiento y de hambre. Nos quedamos más a disfrutar de este maravilloso país tropical.

Anna López i Besa