Política

El éxito agónico de Griñán desata la euforia en el equipo de Rubalcaba

Valenciano: “El fracaso del PP es del Gobierno de Rajoy, solo 100 días después”

Silencio y prudencia sobre la ecuación de pactos en Asturias

Elena Valenciano en la sala de prensa del PSOE en Ferraz tras conocerse los resultados. / ULY MARTÍN

Iba a ser una noche apocalíptica y se convirtió en la noche del milagro. La dirección federal del PSOE, con Alfredo Pérez Rubalcaba a la cabeza, reunida desde media tarde en la cuarta planta de la sede de la calle de Ferraz en Madrid, recibió entre el desconcierto y la euforia la primera buena noticia en muchos meses, quizá en los cuatro años de crisis: el Gobierno de Andalucía podría conservarse con el apoyo de IU. Contra todo pronóstico, porque todas las encuestas indicaban lo contrario. Y contra el pasado más reciente, porque el PSOE venía de una derrota inapelable en las municipales y autonómicas de mayo de 2011 y en las generales de noviembre. Anoche, un gigantesco suspiro de alivio pareció salir desde la cuarta planta de Ferraz para contagiarse a cada sede del partido.

Silencio y prudencia sobre la ecuación de pactos en Asturias

“Este no es momento para valorar los posibles pactos de gobierno”, zanjó anoche Elena Valenciano, vicesecretaria general del PSOE. Quedó así sin responder la pregunta de si los socialistas ofrecerían puestos de Gobierno a IU en la Junta de Andalucía a cambio de su imprescindible apoyo para gobernar, o si en Asturias había un plan B en el caso de que PSOE e IU no sumaran mayoría absoluta. Valenciano dijo por dos veces que en ambas comunidades el PSOE “puede estar en condiciones de formar gobierno”, y que estas elecciones han demostrado la “fortaleza” del partido que lidera Alfredo Pérez Rubalcaba y la “mayoría progresista de voto”, al menos en esas regiones. “Dar por derrotado al PSOE siempre es prematuro”, sonrió.

Rubalcaba llamó por teléfono a José Antonio Griñán y a Javier Fernández para felicitarlos, pero anoche no compareció ante los medios.

El PSOE cuenta en Andalucía con el apoyo prácticamente seguro de IU y eso le bastaría para gobernar; pero en Asturias el puzzle es más complicado. Aunque Javier Fernández “ha ganado muy claramente”, subrayó Valenciano, necesita a IU y a UPyD, y aun así no tiene garantizada la mayoría. Es improbable que el PP le vote, aunque también puede plantearse un Gobierno en minoría. En cualquier caso, en el PSOE dan por hecho que Fernández presentará su candidatura e insisten en que debe respetarse su “clara” victoria.

En Asturias los socialistas son, además, la fuerza más votada, aunque paradójicamente allí recuperar el Gobierno será más complicado si el Foro de Álvarez-Cascos y el PP suman al final mayoría y se ponen de acuerdo. Si no es así y el Ejecutivo asturiano cae de nuevo del lado del PSOE, Asturias y Andalucía serían dos islas socialistas —la tercera es el País Vasco— en el océano azul del inmenso poder del PP en España. Pero salvarían al PSOE de la catástrofe total.

"Es un excelente resultado", afirmó la número dos de Rubalcaba, Elena Valenciano, pasadas las once de la noche, sin esconder la sonrisa. "El fracaso del PP es el fracaso del Gobierno de Rajoy. En 100 días, su flecha hacia arriba se ha convertido en flecha hacia abajo", subrayó. "La derecha ha retrocedido en solo cuatro meses. Ha cambiado la tendencia electoral, y esta es la primera muestra de ese giro". Según Valenciano, en las elecciones generales los ciudadanos castigaron al PSOE "por la crisis", y ahora han castigado al PP "por sus engaños ante la crisis y por querer desmontar el Estado social".

En aquellas elecciones del 20-N, los populares sacaron a los socialistas en Andalucía nueve puntos de ventaja; ayer, apenas un punto. En Asturias, el PP había vencido en las generales por seis puntos sobre el PSOE; ayer se quedó diez por debajo.

Todo un partido estuvo en vilo durante horas. Ferraz vivía anoche como suspendida en el aire. Allí aguardaban los resultados definitivos de las elecciones andaluzas y asturianas Rubalcaba y su equipo. Allí recibieron la noticia de que los primeros sondeos a pie de urna arrebataban al PP la pronosticada mayoría absoluta en Andalucía; allí se convencieron de que aún había "partido", y allí asistieron a la evolución del resultado, que durante buena parte del escrutinio dio incluso la victoria al PSOE y acabó dejándolo en empate técnico con el PP (pero dueño del Gobierno con ayuda de IU). Fue una noche de infarto en la que la esperanza, ausente durante meses en el partido de Rubalcaba, se hizo un hueco cuando menos se la esperaba y acabó convertida en júbilo.

Hay un reverso de la moneda: el PSOE ha dejado de ser, por primera vez, el partido más votado en Andalucía, su feudo, su territorio fetiche, la tierra de Felipe González y de Alfonso Guerra, y la comunidad más poblada de España. Pero eso anoche parecía una minucia en Ferraz. "A estas elecciones se llegaba en unas condiciones muy difíciles, con un enorme desgaste después de 30 años, con una crisis que desgasta a los Gobiernos...", señaló Valenciano. "Pero hemos recuperado mucho apoyo respecto a las generales".

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