Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

El Príncipe destaca los riesgos que corren los militares que luchan contra los piratas

Era la única misión en curso de las Fuerzas Armadas en el exterior que no había visitado don Felipe

El jefe de la flota europea advierte de que la piratería sigue siendo una amenaza muy importante

En 1991, con 23 años, el Príncipe de Asturias viajó a Abu Dabi para visitar a la fragata española que colaboraba en el embargo naval de la primera Guerra del Golfo. Veintiún años después, ha recorrido más de 5.500 kilómetros para trasladar personalmente su “gratitud y reconocimiento”, y también la del Rey, a los 370 militares, de la Armada y el Ejército del Aire, que participan en la misión de lucha contra la piratería en el cuerno de África.

Lo ha hecho en la cubierta de vuelo del buque de aprovisionamiento de combate Patiño, en aguas del golfo de Adén, vestido de uniforme de capitán de fragata. “Soy muy consciente de la amplitud y complejidad de vuestra misión, de los riegos y dificultades tan delicadas en ocasiones”, les ha dicho, ayudado por unas notas manuscritas que él mismo había preparado. “Me llena de orgullo comprobar, aunque no me sorprende, vuestra entrega y profesionalidad. También soy consciente del sacrificio de estar tan lejos de casa”.

La del océano Índico era la única de las misiones en curso de las Fuerzas Armadas en el exterior que aún no había visitado el Príncipe, que en 2002 estuvo en Bosnia-Herzegovina y Kosovo y en 2008 en Líbano y Afganistán. Junto al título de Rey, don Felipe heredará de su padre el de capitán general de los tres ejércitos y se cuida mucho de cultivar su vinculación con los mismos.

La visita no podía demorarse porque el 7 de abril el contraalmirante español Jorge Manso concluirá su mando al frente de la flota europea (Eunavfor) y cederá el puesto a un militar francés. Manso ha subrayado que se está reduciendo el número de ataques piratas que acaban en secuestro –en gran parte, aunque él no lo dijo, por la seguridad privada que llevan muchos buques-- y que se está ganando la batalla por la seguridad del tráfico marítimo y la actividad pesquera en uno de los mares más peligrosos del mundo. Pero, “a pesar de que los piratas están sintiendo nuestra presión y cada vez tienen más difícil llevar a cabo sus fechorías, no podemos olvidar que son peligrosos delincuentes y continuarán siendo una amenaza real muy importante”, ha advertido.

La dotación del buque 'Patiño' durante la visita del príncipe de Asturias, Felipe de Borbón.
La dotación del buque 'Patiño' durante la visita del príncipe de Asturias, Felipe de Borbón. EFE

El Príncipe lo ha podido comprobar con sus propios ojos. En la cubierta del Patiño se conserva el esquife que el pasado 12 de enero intentó abordarlo tras confundirlo con un mercante. Seis de los piratas fueron detenidos y puestos a disposición de la Audiencia Nacional, mientras que el séptimo se ahogó. En el casco de madera se aprecian los orificios de los disparos con los que los infantes de marina españoles respondieron a la agresión.

La visita de don Felipe se ha producido un día antes de que los ministros de Defensa de la UE debatan la posibilidad de ampliar los cometidos de la flota europea para destruir las bases logísticas de los piratas en la costa somalí. La iniciativa, que ya cuenta con el visto bueno del Gobierno Federal de Transición somalí y el apoyo de la mayoría de los socios europeos, incluida España, ha tropezado en los últimos días con los reparos de Alemania, donde se ha convertido en materia de controversia ante las próximas elecciones en varios lander.

Don Felipe ha aterrizado a las seis de la mañana (hora peninsular) en Yibuti, al sur del mar Rojo, acompañado por el ministro de Defensa, Pedro Morenés, y por el jefe de la cúpula militar, el almirante Fernando García Sánchez. Tras visitar el destacamento Orion del Ejército del Aire que participa en misiones de vigilancia marítima con un avión CN-235, se trasladó en un helicóptero Sea King al Patiño, desde cuya cubierta ha recibido los honores del patrullero de altura Infanta Elena, que pasó a pocos metros a babor del mismo. Está previsto que el Patiño regrese en abril a España y sea relevado por la fragata Reina Sofía.

Según datos de la Operación Atalanta, el número de secuestros se ha reducido de 47 en 2010 a 25 en 2011, pero aún así ocho buques y 213 rehenes se encuentran actualmente en poder de los piratas, sin contar con las dos cooperantes españolas capturadas en octubre pasado en un campo de refugiados de Kenia próximo a la frontera con Somalia. Además, se estima que los piratas obtuvieron 79,8 millones de dólares en rescates en 2010 y 146,2 el año pasado.

Uno de los principales problemas con que tropieza la flota europea es la falta de países dispuestos a juzgar a los piratas capturados. Más de la mitad de los 44 piratas capturados el año pasado por el contingente español tuvieron que ser puestos en libertad. En la actualidad, 61 sospechosos están en prisión a la espera de juicio y 56 han sido ya condenados (dos de ellos en España).