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Varios imputados desvinculan al duque de la gestión de Nóos

Señalan al juez que el duque de Palma solo planificaba eventos relacionados con el deporte

El duque de Palma, el 25 de febrero a su llegada a los juzgados de Palma.

Iñaki Urdangarin no está solo para escudarse en una posición exculpatoria en la causa judicial por supuesta corrupción en la que es protagonista central, como imputado, junto a su socio en el Instituto Nóos, Diego Torres, y el expresidente de Baleares Jaume Matas, entre dos decenas de ex cargos políticos y empresarios.

Varios imputados conocedores de la vida interna de Nóos han ofrecido declaraciones judiciales que ayudan al duque de Palma a “clarificar las cosas”, según su letrado, Mario Pascual Vives. Su antiguo aliado, Diego Torres, sale perjudicado, aparentemente, por las versiones favorables al yerno del Rey que señalan que la gestión económica —la parte del negocio que está bajo sospecha— la protagonizaba Torres, y dejan a Urdangarin en un rol de ideólogo de proyectos deportivos, encargado de las relaciones externas y comerciales.

La táctica evasiva del exjugador de balonmano del Barça tuvo un aliado en su apoderado en la firma Aizóon, Mario Sorribas, que señaló al juez que Torres era el máximo hacedor económico de Nóos. Parecida narración aportó el antiguo colaborador del duque en proyectos Juan Pablo Molinero.

El letrado de Torres, Manuel González Peeters, señaló que esta versión de las declaraciones de unos y otros es solo una “interpretación”. González Peeters reclamó al juez la entrega de los DVD con las últimas declaraciones del caso. Torres, señalado por los demás, está a la espera. Su representante no negó que prepare una declaración judicial a medio plazo “presumiblemente”, indicó.

Urdangarin sí fue señalado e implicado en la gestión directa de Nóos, a dúo con Torres, por el publicista y exaliado Miguel Zorío, de Lobby Comunicación de Valencia. Zorío desveló al juez que el duque de Palma le llamó por teléfono tres días antes de que aquel acudiera a declarar ante el juez, el 25 de febrero. El juez quiso saber si había sido presionado. Dijo que no. La comunicación ocurrió entre dos apariciones del empresario en sendos programas de televisión. El instructor indaga si los imputados han hablado entre sí o han recibido presiones.

La estrategia defensiva de Torres y Urdangarin está condicionada por la ruptura personal y enfrentamiento económico, en 2008, por discrepancias sobre el reparto de las ganancias, con acusaciones cruzadas de “robo” por el supuesto vaciado de una cuenta compartida en las sociedades.