Política
BARÓMETRO DE METROSCOPIA PARA EL PAÍS

La reforma laboral desgasta a Rajoy pero los votantes de PP mantienen la fidelidad

La base electoral del PP mantiene la fidelidad hasta en la adversidad

La mayoría absoluta de Rajoy sería ahora incluso más holgada que el 20-N

El voto al PSOE sigue cayendo y la valoración de Rubalcaba empeora

Crece la tensión y el malestar social, mientras la base electoral del PP cierra filas con su Gobierno. Antes de llegar a los cien días en La Moncloa, Mariano Rajoy empieza a sufrir ya el acelerado desgaste de su imagen entre los ciudadanos, aunque se mantiene fuerte por el apoyo de sus votantes, fieles hasta en la adversidad.

La reforma laboral y el pesimismo instalado sobre la salida de la crisis económica hacen que en un mes haya subido en 11 puntos el porcentaje de encuestados que desaprueban al presidente del Gobierno y su gestión.

También hay ya una mayoría de españoles que suspende al Ejecutivo, aunque ese acelerado desgaste no afecta, sin embargo, a la expectativa de voto del PP, según la encuesta de Metroscopia para EL PAÍS. Los datos han sido recogidos entre el 29 de febrero y el 1 de marzo, ya con la reforma laboral aprobada y en plena agitación en las calles por las protestas contra los recortes.

Según este sondeo, las medidas adoptadas por el Gobierno siguen siendo apoyadas casi sin fisuras por los votantes del PP, que mantiene una fidelidad de voto del 82%. Los electores del PP siguen fieles, apoyan medidas como la reforma laboral y la expectativa de voto del partido mayoritario incluso sube al 46,3%, desde el 44,6% que logró el 20-N. Es decir, su mayoría absoluta sería aún más holgada si hubiera ahora elecciones, lo que mejora aún más su óptima expectativa para las elecciones andaluzas y asturianas del 25 de marzo.

La valoración de la gestión de Rajoy cae por el malestar creciente, pero aumenta en la misma medida su liderazgo entre quienes están dispuestos a votarle, satisfechos porque creen que se hace lo que esperaban. El 79% de los votantes del PP aprueba la gestión de Rajoy y el 85% tiene una impresión positiva de su Gobierno, frente al 87% de los electores del PSOE que rechaza al presidente y el 92% que suspende al Ejecutivo.

Es como si los votantes del PSOE hubieran salido del letargo en el que entraron tras el desconcierto por la derrota en las elecciones generales y los meses de depresión interna y ahora sí manifiesten un rechazo a la política del Gobierno. Donde había resignación ahora parece haber expresión de disgusto. Alfredo Pérez Rubalcaba actúa como líder de la oposición subido a la ola de ese malestar ciudadano y, especialmente, de sus potenciales votantes. Su problema, no obstante, es que el PSOE no recoge ese disgusto en forma de expectativa de voto y sigue pagando un alto precio por su etapa en el Gobierno. No ha conseguido, según el análisis de la encuesta, quitarse el lastre de su gestión. Esa pesada carga hace que ese despertar de esos votantes de la izquierda no sea capitalizado por el PSOE, que, tras dos meses en la oposición y un cruento congreso, sigue sin ser visto como una opción por los ciudadanos descontentos.

El tópico atribuido a Andreotti de que el Gobierno desgasta, pero la oposición aún más, se cumple en este caso con precisión. El 68% de los ciudadanos dice no tener confianza en Rajoy (dos puntos más que hace un mes); pero el desgaste de Rubalcaba es aún mayor: el 75% no confía en él (ocho puntos más que en el anterior sondeo) y el 52% desaprueba su gestión como líder de la oposición.

La razón de ese desequilibrio está en que Rajoy sigue siendo mejor valorado entre sus electores que Rubalcaba entre los suyos. El presidente del Gobierno es aprobado por un 79% de los votantes del PP y el 70% asegura que confía en él, mientras que esos porcentajes bajan al 64% y al 58% en el caso del líder socialista.

El desgaste de la oposición afecta al líder, pero también al partido, porque el PSOE ahora solo lograría el 24,4% de los votos, es decir, 4,3 puntos menos que lo que obtuvo el 20-N. Ese descenso de votos lo aprovecharían Izquierda Unida y UPyD. El bipartidismo sigue en retroceso, pero solo a costa de los socialistas, que siguen profundizando en el fondo electoral que ya tocaron hace tres meses en las urnas.

A los socialistas se le escapan los votos sobre todo por la izquierda: la formación que lidera Cayo Lara es la más beneficiada por el disgusto social y obtendría el 9,1% de los votos, frente al 6,9% que tuvo en las elecciones generales. El partido de Rosa Díez subiría del 4,7% al 5,1%.

Tres meses después de las elecciones no ha disminuido en absoluto el pesimismo de los ciudadanos respecto a la situación económica y política. La victoria del PP no ha sido el bálsamo. Tampoco lo ha intentado en exceso el Gobierno, que más bien se ha abonado con éxito a la estrategia de pintar todo de negro para resaltar la responsabilidad de sus antecesores, para curarse en salud ante las dificultades para salir de la crisis, para calmar la impaciencia de los ciudadanos y para presentar como inevitables sus duras medidas. Por todo eso, desde hace tres meses ha ido subiendo progresivamente el porcentaje de españoles que consideran que la situación política es mala y ya el 72% se abona a esta posición pesimista. Obviamente, si se pregunta por la situación económica, el 96% la considera pésima.

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Periodista de EL PAÍS

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