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Rajoy entrega el poder a Cospedal con Arenas como único freno interno

González Pons queda relegado; no habrá portavoz ni coordinador y la secretaria general será la cara del partido

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Mariano Rajoy es el todopoderoso presidente del PP con una aplastante votación del 97%, muy lejos del escéptico 80% del congreso de Valencia en 2008, en el que también era el único candidato. Pero el partido, del que él no va a ocuparse por motivos obvios, estará en manos de Dolores de Cospedal. Rajoy y la secretaria general han diseñado una dirección casi a la medida de Cospedal, en la que ella logra todo el protagonismo sobre todo mediático, el más importante ahora que la llegada al Gobierno de Soraya Sáenz de Santamaría como todopoderosa vicepresidenta y de otros ministros muy políticos como Ana Mato, Cristóbal Montoro o Alberto Ruiz Gallardón han desdibujado la figura de la presidenta de Castilla-La Mancha.

No habrá ni coordinador, como quería una parte de los barones para frenar el poder de Cospedal, ni portavoz, con lo que ella es la única voz autorizada. Esteban González Pons sigue como vicesecretario, pero ya no es portavoz ni se ocupa de comunicación —lo llevará ella— sino de estudios y programas, lo que limita aún más su poder y le convierte de nuevo en uno de los relativos perdedores —sigue en la cúpula—, después de quedar fuera del Gobierno.

Javier Arenas, que mantiene su cargo de vicesecretario de política autonómica, es formalmente el primero de los tres vicesecretarios, al menos en el orden de lectura de Rajoy, y el hombre fuerte del PP por su experiencia y su cercanía a Rajoy. Es el único contrapoder que va a tener Cospedal en el partido. Pero tampoco aumenta su control y algunas de las personas de su confianza, como la propia Ana Mato, salen de la cúpula.

En el triunvirato de la dirección entra también Carlos Floriano, hasta ahora secretario de comunicación, que se hará cargo de la organización adelantando así a su antiguo jefe, González Pons. Los veteranos Juan Carlos Vera y José María Beneyto asumirán los cargos, respectivamente, de coordinadores de organización y electoral y estudios y programas. Vera se queda como estaba, mientras muchos esperaban que ascendiera. Parece claro que Cospedal ha preferido a Floriano, que se había acercado mucho a ella y no es tan evidentemente del aparato de siempre, más autónomo, como Vera.

La nueva estructura del partido es un reflejo de los tiempos. El PP gobierna y concentra sus fuerzas en La Moncloa, por lo que Rajoy solo necesita en Génova una voz fuerte de máxima confianza, la de Cospedal, y una estructura de veteranos que se hagan cargo del día a día de la formación. Poco más.

El exvicealcalde de Madrid Manuel Cobo, ahora directivo de Ifema y amigo de Rajoy, entra en el aparato de Génova como secretario ejecutivo de política local, esto es en la cúpula del partido. Tal vez para compensar, Rajoy ha dado un regalo a Esperanza Aguirre: Ignacio González, su mano derecha, vuelve al Comité Ejecutivo, al que llega también la consejera de Educación madrileña Lucía Figar. Rajoy echó a González del Comité Ejecutivo en 2008 después de que le criticara en una reunión. Más tarde lo vetó para presidir CajaMadrid. Ahora lo vuelve a meter en la dirección como gesto hacia Aguirre.

Federico Trillo, Marímar Blanco, Luis de Grandes y Rosa Valdeón también han sido designados vocales. Los populares vascos aumentan su peso en la Ejecutiva con la inclusión del secretario general del PP regional, Iñaki Oyarzabal, quien se hará cargo de la secretaría de Justicia, Derechos y Libertades. Y Alicia Sánchez Camacho, líder del PP catalán y cercana a Cospedal, asciende a presidenta del Comité de Listas, un puesto destacado.