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La mayoría ve necesaria una reforma laboral pero no una bajada de sueldos

El 51% de los trabajadores estaría de acuerdo en convocar una huelga general

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El Gobierno de Mariano Rajoy se enfrenta a una ciudadanía preparada para asumir una reforma laboral. La idea de que era necesaria una nueva modificación de la legislación, después de la de 2010, que llevó a una huelga general, ha triunfado. Los socialistas y los sindicatos insistían en que no era necesaria y en que bastaba con desarrollar la anterior norma. Pero el 66% de los ciudadanos consultados en la encuesta de Metroscopia, entre ellos un significativo 56% de los que votaron al PSOE, creen que sí es necesaria una reforma laboral para que la economía gane competitividad.

¿Pero qué reforma? La encuesta se realizó antes de que se conociera el nuevo texto, que se presentó el viernes por la tarde y se publicó ayer en el BOE, con nuevos detalles duros que no habían sido explicados el día anterior, por lo que la ciudadanía tardará en formarse una opinión real de la reforma. Sin embargo, la encuesta sí pregunta por algunas cuestiones que están en el corazón de la nueva norma, y que ya se intuía que podían quedar reflejados. El principal de ellos es la bajada generalizada de los salarios. El PP admite en privado que ese es uno de los grandes objetivos del Gobierno, ante la evidencia de que España ya no tiene, como antes del euro, el mecanismo de devaluación para ganar competitividad. El 70% de los encuestados está en contra de una bajada de salarios para ganar competitividad, y eso a pesar de que la pregunta señala que sería “temporal y moderada”.

Otras medidas relevantes tienen mucho más apoyo. El 73% respalda que se pueda “permitir a los trabajadores que puedan llegar a acuerdos con sus empresas al margen de los convenios colectivos”. La idea de potenciar y flexibilizar los contratos a tiempo parcial, que abre paso a una especie de minijobs, también es apoyada por la mayoría, aunque el respaldo baja hasta el 57%. La idea de limitar las retribuciones de los directivos de los bancos con ayudas públicas llega a un 84% de apoyo.

La reforma también se va a encontrar con un clima social nada favorable a los sindicatos. El 42%, con una mayoría del 52% entre los que votan al PP, cree que las centrales se preocupan sobre todo de los que ya tienen trabajo y dificultan las reformas. Aún así, el 51%, y por tanto la mayoría, cree que eso no es así, 55% entre votantes del PSOE. Los ciudadanos también creen en la necesidad de unas condiciones laborales mínimas. El 53% no comparte la idea de que “vale más un contrato, del tipo que sea y en las condiciones que sea, que no tener trabajo”, aunque sí la respalda un 46%, que sube hasta el 57% entre los mayores de 55 años, pero que, sin embargo, queda en un 42% entre los menores de 35.

La clave política a partir de la presentación de la reforma consiste en saber si los sindicatos convocarán o no una huelga general. La encuesta, siempre con la prevención de que se hizo antes de conocer la reforma, no detecta un ambiente del todo favorable. Un 51% de las personas encuestadas que tienen trabajo —las únicas que pueden ir a la huelga— está a favor de convocarla si no hay acuerdo con los sindicatos. Del total de los encuestados, solo un 46% —67% de los votantes del PSOE— estaría a favor de la huelga y un 50% contesta que no. Los motivos de esta poca predisposición pueden estar en otras preguntas de la encuesta. El 78% tiene a algún parado en su familia o círculo cercano y el 86% cree que el paro va a seguir como está o peor durante bastante tiempo. Un 31% ve probable perder su trabajo en un futuro cercano. El 72% de los parados ve “poco o nada probable” encontrar trabajo.

La preocupación por la economía es de tal nivel que un 27% apuesta por volver a la peseta, aunque un amplio 67% defiende seguir en el euro.