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Las primarias francesas llegan al PSOE

El candidato a La Moncloa será elegido por medio millón de militantes y simpatizantes

El liderazgo del partido no se abre a las bases

Los miembros de la nueva ejecutiva federal cantan 'La internacional'. Ampliar foto
Los miembros de la nueva ejecutiva federal cantan 'La internacional'. EFE

Al candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno en las próximas elecciones generales no lo elegirán solo los 220.000 militantes del partido, como hasta ahora —cuando hay primarias—, sino también los “simpatizantes” socialistas, una figura vaga que la dirección del PSOE redefinirá en unos meses. Esas nuevas “primarias a la francesa” fueron aprobadas ayer por el 38º congreso federal, que sin embargo frenó una iniciativa similar para que los secretarios generales sean elegidos directamente por los militantes.

Es una de las novedades que salen del cónclave de Sevilla. De madrugada, con buena parte de los delegados ya ausentes, el plenario del 38º congreso del PSOE aprobó la línea política y organizativa del partido para los próximos años: las 16.000 enmiendas recibidas a la ponencia marco se agruparon en 12.400 y, de estas, unas 10.000 (el 80%) fueron “aceptadas, transaccionadas o subsumidas” en el texto final. Ese documento, que ratifica el grueso de la ponencia original, no estaba ayer disponible, y por tanto no es posible conocer aún la literalidad de los compromisos. Estos son algunos de ellos:

» Primarias sí, primarias no. Los cabezas de candidatura socialistas en elecciones generales serán elegidos a partir de ahora en primarias abiertas, “a la francesa”. Eso quiere decir que podrán votar los 220.000 militantes del PSOE —actualmente ya lo hacen, siempre que se convoquen primarias porque haya más de un aspirante— pero también los 280.000 simpatizantes que no pagan cuota. La misma fórmula “se estudiará” para elecciones autonómicas; no para las municipales, según confirmó el nuevo secretario de Organización, Óscar López.

Otros congresos históricos

XXVII congreso. Celebrado en Madrid en mayo de 1979. Felipe González, ya secretario general, fracasa en su intención de retirar la definición marxista del PSOE. Dimite, se forma una gestora y se convoca un congreso extraordinario bajo el lema Forjando el socialismo, donde González impone sus tesis y el PSOE renuncia al marxismo como ideología oficial del partido.

XXXV congreso. Tras el batacazo electoral de 2000, el PSOE celebra un congreso que gana Zapatero por nueve votos. El lema fue El impulso necesario. El PSOE recupera el poder en 2004.

XXXVII congreso. Los socialistas quisieron reforzar el impulso a los derechos civiles en este cónclave de 2008 con el lema Socialismo y ciudadanía, más y mejores derechos.

Las numerosas enmiendas que pedían modificar también la fórmula de elección del secretario general del partido cayeron en saco roto: el líder del PSOE seguirá siendo elegido por un congreso compuesto por delegados de las agrupaciones —como sucede en la mayoría de los partidos y de los países—, no directamente por los militantes, como pedían los partidarios de Carme Chacón. Alfredo Pérez Rubalcaba había sugerido que ese cambio podía generar un “choque de legitimidades” entre el líder y el resto de la dirección.

Óscar López afirmó que “no se cierra la puerta” del todo a la propuesta —aunque ayer fue rechazada— porque el PSOE va a convocar una conferencia de organización y allí se volverá a discutir todo. Entre otras cosas, allí se definirá exactamente la figura del simpatizante. En realidad, la ponencia marco —y la nota de prensa de ayer— hablaba incluso de abrir las primarias “a los ciudadanos”, y eso supondría que cualquiera pueda participar en la elección del cabeza de lista del PSOE.

» Más laicidad. Rubalcaba lo anunció en su discurso como propuesta estrella, aunque ya estaba recogido en varias enmiendas y fue defendido en comisión por Izquierda Socialista (y aprobado por el plenario): el PSOE pedirá la “revisión” de los acuerdos de 1979 con la Santa Sede para acabar con los privilegios de la Iglesia católica. Es un paso adelante en el discurso de laicidad del PSOE, que durante los últimos ocho años de Gobierno prometió una Ley de Libertad Religiosa (bastante menos radical) que nunca aprobó. Y que ayer, por cierto, volvió a prometer en sus resoluciones.

La revisión de los acuerdos de 1979 incluye la defensa de una mayor “neutralidad en los espacios públicos” (no se aclara si eso quiere decir quitar crucifijos de los colegios, otra antigua promesa) y establecer “el mismo tratamiento fiscal para todas las confesiones”, según explicó David Giménez, miembro del equipo de ponentes en la comisión de Calidad Democrática.

» “La prevalencia de la política sobre los mercados”. Eso es lo que se compromete a defender el PSOE en los próximos años. Aún no dice exactamente cómo. El congreso aboga por crear una Agencia Financiera Pública, que coordine todos los organismos públicos de crédito, el primero el ICO, y los refuerce para hacer llegar el crédito a las familias. No sería una banca pública, pero sí una “alternativa” nueva a la banca privada, señala Octavio Granado, ponente en la comisión de Economía. Los socialistas reclaman ahora también la limitación del sueldo de los directivos de las cajas de ahorro y una reforma fiscal que tenga por “objetivo” futuro la igualación de las rentas de capital y de trabajo. En la lucha contra el fraude, se ratifica la propuesta de la ponencia de limitar los pagos en metálico a 3.000 euros.

» Servicios públicos iguales en toda España. Uno de los debates que el PSOE tenía que afrontar en este congreso era el de la “reforma imprescindible” del Estado de bienestar para hacerlo “sostenible”. La ponencia planteaba centrarse en mejorar la gestión de los servicios, incluyendo “externalizaciones” y mecanismos mixtos de gestión en colaboración con el sector privado. Eso se aprobó ayer tal cual, “pero se subraya que se hará sin recortes de derechos ni privatizaciones encubiertas”, según el ponente principal, Juan Espadas. El copago queda expresamente descartado.

Además, el PSOE apoyará el papel del Estado como “garante” de la prestación de servicios públicos de igual calidad en todas las comunidades. ¿Cómo? En el capítulo de sanidad se propone “condicionar” los recursos extra que aporte el Gobierno central a las autonomías a que el servicio cumpla unos umbrales que eviten desigualdades, explica Espadas.

» Contra la corrupción: solo se excluye a los condenados. Más propuestas: endurecimiento de las penas por corrupción de cargos públicos, aumento del plazo de prescripción de los delitos y mecanismos —por definir— para que el corrupto devuelva efectivamente lo robado. También anuncia el PSOE que en sus listas electorales no irán “condenados” por corrupción. Un compromiso menor frente al que ya adoptó en campaña electoral, cuando aseguró que no concurrirían “imputados” por corrupción.

Por otro lado, las resoluciones defienden la “armonización” —no limitación— de los sueldos de los cargos públicos y rechazan la “duplicidad de cargos públicos y orgánicos”: “Un puesto para cada persona y una persona para cada puesto”, dice la nota de prensa enviada por el PSOE. Se refiere evidentemente a no acumular sueldos, porque hay infinidad de cargos públicos socialistas que tienen cargos orgánicos.

» Voto a los 16 y más candidatas en cabeza. La propuesta de “abrir un debate” sobre el adelanto de la edad para tener derecho a voto de los 18 a los 16 años, que estaba en la ponencia marco, se mantiene en el texto definitivo. Y se introduce el compromiso de “procurar”, dijo Óscar López, que haya una presencia más “equilibrada” de hombres y mujeres entre los cabezas de lista del PSOE en elecciones generales. “Procurar” significa que “se trabajará para conseguirlo”, no que la dirección federal vaya a habilitar alguna fórmula para corregir las listas que confeccionan las federaciones territoriales y asegurar así el equilibrio. Ahora hay paridad en las candidaturas, como marca la ley, pero los primeros puestos suelen ser ocupados por hombres, una situación que motivó la queja de algunas dirigentes del partido en los últimos comicios.