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El Gobierno avala a la Generalitat Valenciana para pagar una deuda

Economía intercede para evitar el impago de un vencimiento de 123 millones

“Teníamos un vencimiento y lo hemos solucionado. Y punto”

El presidente de la Generalitat valenciana, Alberto Fabra, saluda al vicepresidente de la Diputación de Valencia, Enrique Crespo, principal imputado en el 'caso Emarsa', Que investiga un agujero de 17 millones de euros en la empresa pública. El encuentro se produjo ayer en la sede del PP en Valencia, antes de celebrarse el comité provincial del partido.

El Estado ha salido por primera vez al rescate de una comunidad autónoma para evitar su asfixia financiera. En sus primeros días de Gobierno, el equipo económico de Mariano Rajoy ha tenido que ayudar a la Comunidad Valenciana, la más endeudada de España, para que pudiera hacer frente a un vencimiento de deuda que no podía atender por falta de recursos. Fuentes de la Consejería de Economía lo confirmaron ayer y aseguraron que la deuda —123 millones contraídos con el Deutsche Bank— ya estaba solventada: “Pagada está”. ¿Pero la ha avalado el Tesoro Público? “En este caso, sí”, respondieron estas fuentes.

Otras fuentes oficiales del Ministerio de Economía aseguran con contundencia que en ningún momento el Tesoro ha avalado a la Generalitat valenciana. La clave reside en que la solución arbitrada no supone un aval formal, pues la ley impide que el Tesoro español garantice de ese modo el pasivo autonómico. Se trata, según explican fuentes de la anterior administración de Economía y Hacienda, de un aval verbal. Es decir, el Tesoro intercede para que otra entidad financiera conceda un préstamo a corto plazo a la Generalitat valenciana que permita hacer frente a la amortización de deuda pendiente con el Deutsche Bank. El plazo para devolverla vencía el pasado 27 de diciembre y la entidad concedió un pequeño aplazamiento hasta que se encontrara una solución. Esa solución llegó y la deuda está ya liquidada, según confirmó la Generalitat.

Pero los problemas financieros de la Comunidad Valenciana distan mucho de estar solucionados con esa maniobra de Economía. Así, más allá de esa operación, Hacienda puso en marcha un adelanto de las cantidades que entrega mensualmente a todas las comunidades a cuenta de la recaudación fiscal. La primera de esas partidas —se liberan dos veces al mes como parte del sistema de financiación autonómica— debía abonarse a mediados de enero, pero se hicieron las gestiones pertinentes para que estuviera lista ayer mismo, 3 de enero. El equipo de Hacienda que gestionó esta solución excepcional incluso llegó a barajar dejar a deber la nómina a los funcionarios autonómicos a cambio de hacer frente al vencimiento de la deuda, pero finalmente se decidió abonar la paga de los empleados públicos y dejar temporalmente el vencimiento de la deuda.

La comunidad tiene problemas para pagar nóminas y gastos farmacéuticos

Las fuentes de la Generalitat consultadas, que no quisieron cuantificar el importe de ese pasivo, rechazaron que el apoyo del Tesoro supusiese la intervención de la comunidad. “Se trata de un instrumento que está a disposición, como los del Instituto de Crédito Oficial (ICO), a los que otras veces hemos recurrido”, apuntaron, aunque esta versión contradice la expresada por el Ministerio de Economía. “Teníamos un vencimiento y lo hemos solucionado. Y punto”, zanjaron.

Una deuda con vencimiento a finales de diciembre, según adelantó ayer el diario digital Vozpópuli, que no figura en el boletín de información a los inversores correspondiente al segundo trimestre que publica el Instituto Valenciano de Finanzas. Un experto consultado explica que la deuda a la que no ha podido hacer frente la Generalitat en solitario puede ser un crédito a corto plazo (un par de meses) solicitado recientemente, después de publicarse el informe del Instituto Valenciano de Finanzas.

El caso es que el mercado financiero se ha ido cerrando cada vez más a una Administración atenazada por los problemas financieros y a la que cada vez le cuesta más pagar. La comunidad tiene problemas para hacer frente a los compromisos financieros, a las nóminas de los funcionarios, al gasto farmacéutico... Es probable, por tanto, que la ayuda prestada estos días no sea la última.

El consejero de Hacienda, José Manuel Vela, ya lo avisaba en una entrevista con EL PAÍS en septiembre pasado, preguntado por la deuda con los proveedores: “Sin la ayuda del Estado no podré pagar nunca”. Un apoyo que ha venido a través del ICO y que ahora ha requerido la intervención del Gobierno para conseguir un préstamo que permita satisfacer otro.

En la entrevista, el consejero describía con una naturalidad que quizá sorprenda al ciudadano no experto la manera en la que ha funcionado la Generalitat durante los años de Gobierno del PP: “Si no hubiera sido por la deuda, no habría habido inversión, no tendrías los campus de las universidades, no tendrías hospitales, no tendrías colegios, no tendrías la ciudad de las Artes y las Ciencias, no tendrías el aeropuerto de Castellón...”.

Pero los problemas de liquidez del mercado, unidos a la desconfianza sobre las cuentas autonómicas, llegaron, ya con las arcas públicas valencianas llenas de telarañas, a finales de año, con la última emisión de los bonos patrióticos emitidos por la Generalitat. De un lanzamiento previsto de 1.800 millones de euros, la Administración valenciana solo consiguió colocar 1.058 millones. Las alarmas saltaron entonces con fuerza.