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El Rey sobre la corrupción: "No hay que generalizar los comportamientos"

Don Juan Carlos reclama un comportamiento ejemplar a los servidores públicos

El Monarca muestra preocupación por el daño que el 'caso Urdangarin' hace a la Corona

"Los terroristas deben entregar sus armas"

El rey Juan Carlos ha admitido en su 36º discurso navideño la enorme preocupación que siente ante el daño que el caso Urdangarin hace a la imagen de la Monarquía española. Iñaki Urdangarin, yerno del Rey y esposo de la infanta Cristina, está envuelto en una investigación judicial por supuesta apropiación indebida de fondos públicos (varios millones de euros entre 2004 y 2006) y fraude a la Administración por parte de sus empresas privadas. Don Juan Carlos ha aprovechado su intervención para recordar que "la justicia es igual para todos" y que "las conductas censurables deben ser sancionadas".

"Me preocupa enormemente la desconfianza que parece extenderse en algunos sectores de la opinión pública respecto a la credibilidad y prestigio de algunas de nuestras instituciones. Necesitamos rigor, seriedad y ejemplaridad en todos los sentidos. Todos, sobre todo las personas con responsabilidades públicas, tenemos el deber de observar un comportamiento adecuado, un comportamiento ejemplar". El Rey comprende el malestar social que generan escándalos de corrupción como el que afecta a su yerno: "Cuando se producen conductas irregulares que no se ajustan a la legalidad o la ética es natural que la sociedad reaccione". Y ante esa circunstancia, don Juan Carlos ha reivindicado la aplicación de la ley y la justicia: "Afortunadamente, vivimos en un Estado de derecho, y cualquier actuación censurable deberá ser juzgada y sancionada con arreglo a la ley. La justicia es igual para todos".

En sus palabras sobre la corrupción, que ocupan la parte central del discurso, el Rey también pide que no se hagan generalizaciones sobre comportamientos individuales, "so pena de cometer una gran injusticia con la inmensa mayoría de servidores públicos, y también de empresarios y trabajadores del sector privado".

El Monarca ha arrancado su discurso con la principal preocupación de los españoles: la crisis económica y al paro. Además de situar como prioridad absoluta la lucha contra el desempleo, ha pedido a los "ciudadanos, instituciones y Administraciones públicas" que "vuelquen sus mejores esfuerzos y energías en apoyo de los desempleados y de sus familias".

El Rey ha hablado con crudeza del paro y sus consecuencias intolerables, además de advertir de que el camino de la recuperación económica "no será corto ni fácil" y requerirá "sacrificios". Además, ha reconocido sin ambages "la naturaleza global" de la crisis y señaló la necesidad de afrontarla en el marco de la Unión Europea.

Para ETA, que anunció el final de su actividad armada el pasado 20 de octubre, ha reservado un mensaje contundente: "Ahora ya es tiempo de que los terroristas entreguen sus armas asesinas y desaparezcan para siempre de nuestras vidas".

En el "nuevo escenario" tras las elecciones, don Juan Carlos ha comprometido "todos sus esfuerzos en favor de una convivencia integradora".

Como cada año, el Monarca ha hecho una referencia al príncipe Felipe, que le "acompaña como heredero de la Corona", del que elogió su "rigor y acierto". La referencia a su salud, "felizmente recuperada", ha vuelto este año. Y ha concluido con un emplazamiento: "Estemos unidos, España lo merece y lo necesita".

Crisis, ETA y corrupción

 “Lucha contra el paro, máxima prioridad”. “Si tuviéramos que destacar la máxima prioridad creo que ninguno dudaríamos en señalar la lucha contra el desempleo como objetivo último y cierto”.

“Que ETA entregue sus armas”. “Ahora es ya tiempo de que los terroristas entreguen sus armas asesinas y desaparezcan”.

“Necesitamos ejemplaridad”. “Necesitamos rigor, seriedad y ejemplaridad en todos los sentidos. Todos, sobre todo las personas con responsabilidades públicas, tenemos el deber de observar un comportamiento adecuado, un comportamiento ejemplar”.

“La justicia es igual para todos”. “Cuando se producen conductas irregulares que no se ajustan a la legalidad o a la ética, es natural que la sociedad reaccione. Afortunadamente, vivimos en un Estado de derecho, y cualquier actuación censurable deberá ser juzgada y sancionada con arreglo a la ley. La justicia es igual para todos. No debemos, sin embargo, generalizar los comportamientos individuales, so pena de cometer una gran injusticia con la inmensa mayoría de servidores públicos”.

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