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Un empresario balear confiesa que hizo regalos a Unió Mallorquina

El imputado por corrupción en el 'caso Voltor', Jacinto Farrús, sitúa las donaciones en el límite legal

Maria Antònia Munar y Miquel Nadal de Unió Mallorquina celebran los resultados electorales.

El promotor inmobiliario y dueño de medios de comunicación de Mallorca, Jacinto Farrús, que fue detenido e imputado en 2010 por supuesta corrupción en las tramas de Unió Mallorquina (UM) -hoy llamada Convergència per les Illes (Cxl)- desde el Gobierno de Baleares, ha asumido hoy ante la juez del caso Voltor, que donó fondos y bienes de sus empresas a UM para sus campañas electorales.

Farrús ha asumido también que cedió a dos o tres de sus empleados para que trabajasen en actividades del partido que lideraba Maria Antònia Munar. La líder de Unió Mallorquina controló durante años el urbanismo de Mallorca. En el caso Voltor y en otros de UM (Maquillaje, Ossifar, Picnic) se indaga una variante poco desvelada de la corrupción: las redes clientelares partidistas para la captación de votos sufragadas por empresas concesionarias.

La acusación sostiene que Farrús tuvo un trato de privilegio en la adjudicación de trabajos y campañas desde la Consejería de Turismo, en manos de UM, a cambio de las compensaciones que pagó. El partido le encargó que asumiera el pago de la nómina de varios de sus agentes electorales, como hizo con otros concesionarios encausados. Farrús aseguró que el regalo monetario a UM -donó también lonas impresas- fue "dentro de los límites que marca la ley de partidos". El promotor inmobiliario acusado ha negado haber recibido a cambio contraprestación alguna.

Farrús, uno de los amos del ladrillo de Mallorca que se enriqueció y resistió la crisis pese al estallido de la burbuja inmobiliaria –con negocios en Bulgaria y Caribe-, amplió su actividad a la sombra de sus relaciones políticas, en especial con UM y el PP, pero también con el PSOE que no frenó su expansionismo.

El Gobierno de Matas favoreció también la relación con Farrús: le dio numerosas frecuencias de TDT y FM en radio, las concesiones de la explotación de los informativos de la televisión IB3 -que ya perdió- y la producción de un buen número de programas. Farrús, que colocó en su empresa a jefes de prensa de Matas y de UM, tiene Canal 4 de televisión, radios, prensa gratuita, productoras, agencias de publicidad. Facilitó la llegada a Mallorca de Intereconomía TV, antes de Época y finalmente La Gaceta, en su empeño por tener un medio escrito que ha resultado fallido por el escaso eco de la edición.

Ante la policía, al ser detenido en marzo de 2010, el empresario se inculpó en buena parte de su relato de las contrataciones y regalos. Hoy ante la juez se ha desdicho al indicar que tras 40 horas de "angustia" en los calabozos dijo cosas que no tenían "ni pies ni cabeza". Sí asumió, en cambio, que accedió a la petición de ceder empleados que le hizo el ex líder de UM Miguel Angel Flaquer.

Interrogado en el juzgado por el fiscal anticorrupción, Farrús, insistió en negar que UM le hubiera dado trato de favor de sus empresas en los concursos públicos a los que concurría. Al ofrecerle datos y documentos que desdicen su versión, trasladó la responsabilidad en los administradores de sus empresas y que "él no estaba enterado".