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No había violencia de género, hacían el amor

Una pareja, en el juzgado de violencia por denuncias de vecinos que creían que él la atacaba

Audiencia de Madrid
Audiencia de Madrid EUROPA PRESS

El Juzgado de Violencia de Género de Torrejón de Ardoz ha acabado archivando una denuncia vecinal por supuesta violencia de género al comprobar que no se trataba de una agresión sino de la efusividad amorosa de los afectados, lo que hizo saltar las alarmas entre los inquilinos de un bloque de pisos.

Tal debió ser el ruido que formó la pareja, que varios vecinos del bloque, alarmados por las confusas palabras y aparentes gritos que emanaba del piso adyacente, descolgaron el teléfono y avisaron a la policía convencidos de que aquellos alaridos se debían a que ella estaba siendo atacada. Y en una muestra más de la sensibilidad y rechazo social que genera la violencia de género avisaron al 091. Aunque al final se descubrió que no se trataba de una agresión, el asunto no quedó ahí y fue a mayores. La chica, según fuentes policiales, ha tenido que prestar declaración ante el Juzgado de Violencia de Género de Torrejón de Ardoz (Madrid), que, tras citarla e interrogarla,  archivó el expediente.

Ocurrió en una urbanización de Torrejón de Ardoz la semana pasada. Había entrado la noche y vecinos de arriba y abajo del piso donde estaba la pareja comenzaron a oír algo parecido a chillidos. Los agentes se trasladaron de inmediato a la vivienda. Y llamaron al timbre de la puerta. “¡Abra, abra, policía!”. Salió un hombre desnudo, solo tapado por una toalla, sonrojado. El hombre negó que estuviese agrediendo a nadie. “No pasa nada, no pasa nada”, repetía.

“¿Y su pareja, está ahí?”, preguntaron los agentes. “Dígale que salga”.

De no ser porque los dos salieron con las toallas negando que hubiese habido una agresión, muy probablemente los agentes se lo habrían llevado a él arrestado

Querían ver su estado. De detrás de la puerta salió una mujer joven, también tapada únicamente con una toalla. Así consta en el informe policial que ha dado lugar a la investigación judicial. La chica repitió lo mismo que su pareja a los policías: “No pasa nada, no pasa nada: no, nadie me ha pegado”. A los agentes les llamó la atención que la mujer tenía un morado en un ojo. “¿Y qué le ha pasado en el ojo?”, le preguntaron. “Nada, me lo hice yo sola hace días, en un golpe”.

De no ser porque los dos salieron con las toallas negando que hubiese habido una agresión, muy probablemente los agentes se lo habrían llevado a él arrestado, señalan fuentes de la investigación. "Algunas mujeres, niegan lo evidente; pero en este caso parece que ciertamente no hubo nada delictivo", señalan los citados medios.

Eso sí, para curarse en salud, los policías que acudieron al domicilio levantaron el oportuno atestado y dieron cuenta al Juzgado de Violencia de Género de Torrejón de Ardoz, que abrió diligencias y citó al día siguiente a declarar a la mujer, cuyas iniciales se corresponde con V. A. R, de 26 años de edad, según los citados medios. V. A. R. prestó declaración ante el juez el pasado miércoles. Y reiteró lo que ya había contado a los agentes la noche de marras, que no sufrió ninguna agresión y que lo del ojo se lo había hecho ella bastantes días antes de forma involuntaria.

Dos datos e indicios que convencieron a los agentes para no llevarse detenido al varón por violencia de género y creer que todo había sido una confusión vecinal derivada del estruendo de una intensa pasión amorosa, fue que, nada más llamar a la puerta, tanto él como ella salieron tapados con la toalla, y que la señal del ojo parecía difuminada y no era fruto de una lesión reciente.

El Juzgado de Violencia de Género, tras prestar ella declaración, ha archivado el asunto, aunque le ha pasado todo los datos al fiscal para que opine.