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Las siglas del PSOE de azul pepero

El cambio de color en el escenario sorprende a los socialistas, que lo atribuyen a los creativos

José Luis Rodríguez Zapatero abraza a Alfredo Pérez Rubalcaba. Ampliar foto
José Luis Rodríguez Zapatero abraza a Alfredo Pérez Rubalcaba. EFE

Una nota de color ha marcado el primer día de la conferencia política del PSOE. Pero de color en el sentido literal de la palabra. El azul que tintaba el escenario ha sustituido por primera vez al rojo que habitualmente teñía los cartelones que decoran el fondo de este tipo de actos. Y era chocante ver las siglas del PSOE de azul pepero. Desde de la organización remiten a los creativos que han trabajado en el montaje y reconocen la sorpresa del cambio cromático: “Al entrar, parecía un teatro, era como ver el escenario de un musical, algo como El rey león”. Pero no le hallan explicación.

Para apreciarlo, de todas formas, había que lograr primero acceder al auditorio. Lo que en principio parecía fácil se convirtió para muchos asistentes en una especie de misión. ¿Hay butacas reservadas en la sala? Sí, no, quizás. ¿El acceso? Desde el vestíbulo principal. No, en la primera planta. Error. Bastaba con entrar y sentarse en una de las primeras filas de arriba. Siempre que uno pudiera sortear al personal de la organización, que receloso guardaba las puertas como cancerberos apenas minutos antes del inicio.

Un par de horas antes, ya se realizaban minuciosos controles. Alrededor del perímetro del Palacio Municipal de Congresos, en el parque Juan Carlos I de Madrid, decenas de policías sellaron las alcantarillas, tras buscar posibles fugas de seguridad. Demasiados presidentes (en activo o jubilados) para dejarlo al azar.

Lo que no se logró fue la puntualidad. Los militantes e invitados esperaron hasta el último minuto para recoger sus acreditaciones y eso provocó aglomeraciones en la puerta y en los escáneres de la entrada. Y eso que la organización había colocado varios puntos de acceso, para evitar las largas colas que, en el acto de proclamación de Rubalcaba, el pasado mes de julio, daban la vuelta al edificio bajo el sol veraniego. El último en llegar, fue el presidente José Luis Rodríguez Zapatero, tras el que se cerraron las puertas del edificio.

El presidente se unió, junto a Felipe González, al grupo que, encabezado por el candidato Alfredo Pérez Rubalcaba, y la ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, recibió a Martin Schultz, presidente del partido socialista europeo. El pequeño despacho que Rubalcaba se había reservado en el recinto parecía el camarote de los hermanos Marx, según uno de los asistentes.

Nadie lo ha asegurado, pero probablemente Schultz se llevará a casa una de las tazas con el logo de Rubalcaba que la organización ha comenzado a vender en esta conferencia. Otra de las novedades es el espacio 2.0 habilitado en el hall principal, donde, como “muestra de su apuesta `por las nuevas tecnologías de la comunicación y de la participación”, el partido ha organizado encuentros digitales con dirigentes socialistas y asistentes a la cita y lanza los mensajes virales de twitter. Un poco más allá se venden las tazas, bolígrafos y otros objetos con la barba del candidato socialista.

En este primer día la emoción estaba ausente. Quizás era el efecto de tres días por delante de convención, pero la formalidad de la inauguración y la falta de entusiasmo dejaban entrever que los militantes se entregan a esta conferencia más como un acto de trámite que con verdadero sentimiento de victoria. Quedan dos días para marcar el antes y después que pretende el PSOE.