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En Poyales del Hoyo no quieren Memoria Histórica

Decenas de vecinos se lanzan contra activistas que se oponen al traslado a una fosa común

La Guardia Civil media entre los dos grupos enfrentados ayer en Poyales del Hoyo.
La Guardia Civil media entre los dos grupos enfrentados ayer en Poyales del Hoyo. EFE

La tensión acumulada durante la última semana en Poyales del Hoyo (Ávila) explotó ayer. Una concentración contra la decisión del alcalde de trasladar los restos de nueve represaliados del franquismo desde el nicho en el que estaban enterrados a la fosa común del cementerio concluyó con la intervención de la Guardia Civil, que tuvo que proteger a los asistentes al acto, unos 70, de un numeroso grupo de vecinos del propio pueblo, que les agredieron, insultaron y amenazaron, según consta en una denuncia interpuesta tras los hechos.

La manifestación se produjo una semana después de que el primer edil, Antonio Cerro (PP), decidiera dar por concluida la cesión en el cementerio de un espacio, que el propio Consistorio había aprobado en 2002, para enterrar los restos mortales de tres mujeres del pueblo asesinadas por falangistas en 1936. Sobre el nicho se colocó una lápida conmemorativa con sus nombres y una paloma de la paz. Cerro aprovechó la petición de una de las descendientes para recuperar los restos de su abuela y vació completamente la tumba.

Entre los asistentes al acto de ayer se encontraba Yash Paul Gosain, bisnieto de una de las dos mujeres cuyos restos están ahora en una fosa común. “Cuando llegué a la plaza, ya estaban allí los cuatro y unos cuantos más, bebidos y esperándonos”. Los cuatro son los concejales que el Partido Popular obtuvo, además del alcalde, el 22-M.

Según confirma el representante de los convocantes, Pedro Vicente, fueron los miembros de la Corporación quienes jalearon y comandaron al grupo que reventó el acto. “Hicimos una cadena humana en medio de gritos e insultos. Nos llamaban “putos rojos”, nos decían que no éramos del pueblo y seguramente ni españoles. Lo peor vino cuando intenté leer el comunicado; imposible”. Vicente relata cómo los agresores se saltaban continuamente la protección que les daban tres guardias civiles.

En la denuncia, que se dirige contra el alcalde, ausente desde el pasado jueves, se relata la agresión a unas chicas que llevaban una pancarta en la que se podía leer: “Somos los nietos de los obreros que no pudisteis fusilar”. Según el escrito, la pancarta fue destrozada y las portadoras golpeadas y empujadas mientras un vecino les gritaba: “Si Franco levantara la cabeza os cortaba el cuello”.

Gosain cree que existe una disputa política y recuerda que el alcalde acordó el miércoles pasado restituir los restos a su tumba original, aunque en el último momento, el jueves, se echó atrás y abandonó el pueblo. Esa misma noche se reunieron los otros cuatro concejales del PP, según han confirmado varias fuentes; dos optaron por mantener la decisión y los otros dos no se pronunciaron. Una llamada al alcalde y su negativa a reconsiderarla zanjaron el asunto.

EL PAÍS intentó ponerse ayer en contacto tanto con el primer edil como con su número dos, aunque resultó imposible. El alcalde sí ofreció declaraciones a la agencia Efe para reafirmarse en su posición.

Fe de Erratas: En una versión anterior de este texto se indicaba que la pancarta que fue destrozada la portaban tres mujeres pertenecientes al Movimiento 15-M de la zona. Sin embargo, las tres acudieron a la protesta a título individual y en ningún caso en representación de grupo alguno.

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