Política

Camps deja la Generalitat para defender su inocencia

El presidente valenciano irá a juicio para demostrar su inocencia en la causa de los trajes

También deja su cargo de líder del PP de Valencia, que designa a Alberto Fabra como sucesor

Francisco Camps, tras presentar su dimisión al frente de la Generalitat. / TANIA CASTRO

Camps deja la presidencia de la Generalitat. "Voluntariamente ofrezco mi sacrificio para que Mariano Rajoy sea el próximo presidente del Gobierno", ha dicho al abandonar el cargo por su implicación en la causa de los trajes. El presidente valenciano ha afirmado en una comparecencia en el palacio de la Generalitat que se presenta como víctima de una "campaña" personal. "Me voy con menos de lo que vine", ha asegurado Camps, quien también se ha declarado inocente en el caso que investiga su relación con la trama Gürtel.

Francisco Camps, que ha hablado delante de todos los miembros de su Ejecutivo, ha anunciado también, en la Junta directiva regional convocada esta tarde, su dimisión como presidente del PP valenciano, que ha elegido por aclamación a Antonio Fabra, actual alcalde de Castellón, nuevo líder regional y sucesor de Camps al frente de la Generalitat. Su nombramiento, de todas formas, tendrá que ser ratificado por las Cortes.

El presidente saliente ha defendido al final de su comparecencia, en la que no ha admitido preguntas ni retransmisión en directo, a su formación política. "El PPCV es el mejor partido de España", ha dicho antes de dar las gracias por el título de Molt Honorable (tratamiento del presidente de la Generalitat).

El líder del PP, Mariano Rajoy, ha calificado de "muy dura" la decisión de Camps y, en un comunicado difundido justo después del anuncio, ha asegurado que ha sido adoptada "pensando en el beneficio de las instituciones y de los ciudadanos de su comunidad". Además, según Rajoy, esta opción "no prejuzga en absoluto su presunción de inocencia, ni menoscaba su ejecutoria intachable al frente de la Generalitat que los valencianos acaban de revalidar democráticamente". 

"Su renuncia", prosigue el líder del PP, "no empaña ni contradice la opinión que siempre he tenido de Camps y su honorabilidad; opinión que claramente comparten la mayoría de valencianos, como se acaba de poner de manifiesto en las elecciones del pasado mes de mayo. Antes al contrario, creo que supone un ejercicio de responsabilidad y de ejemplaridad políticas que le ennoblecen".

Elena Valenciano, directora de campaña del PSOE, ha asegurado en cambio que Rajoy "sabía que Camps había mentido" y ha hecho referencia a las maniobras de la dirección nacional del partido para que dimitiera antes del inicio de la campaña electoral y al papel de negociador desempeñado por Ricardo Costa. "Luego ha intentado que se declare culpable y ahora vuelve a decir que es inocente", ha agregado antes de acusarle de  operar "como cortafuegos" de la "profunda" trama Gürtel y le ha advertido de que tras la dimisión de más de 20 altos cargos del PP, es él el que debe dar explicaciones.

La dimisión del presidente de la Generalitat deja ahora en el aire el pacto que habrían alcanzado todos los procesados en la llamada "causa de los trajes" para aceptar los hechos, pagar la multa y evitar así el juicio por un supuesto delito de cohecho pasivo impropio. El exvicepresidente Víctor Campos y el exjefe de gabinete en Turismo Rafael Betoret han firmado esta mañana la conformidad; sin embargo, la dimisión de Camps y su afirmación de que se siente "liberado" para defenderse "donde corresponda de estas infamias y estas insidias", hace pensar que el presidente no aceptará la conformidad.

La renuncia de Camps se produce después de que el pasado viernes el juez José Flors, instructor en el Tribunal Superior de Justicia de Valencia la llamada causa de los trajes y que ha encontrado indicios de un delito de cohecho impropio en la actuación del dirigente popular, dictase un auto que confirmaba que el jefe del Consell se sentaría en el banquillo. La decisión conllevaba la estampa de ver a la máxima autoridad autonómica declarando ante un juez en otoño, coincidiendo con la precampaña de las generales, en el escenario de un eventual adelanto.

Desde el viernes, el presidente había suspendido todas sus comparecencias oficiales. Se esfumó tras conocer el auto y dejó la carga de sus comparecencias en la portavoz de su Gobierno, Lola Johnson. El líder del PP, Mariano Rajoy, no se ha pronunciado al respecto en este tiempo, aunque –de forma soterrada- el PP ha puesto en funcionamiento toda su maquinaria para propiciar la dimisión del presidente autonómico. Ayer, el responsable de Justicia e Interior popular, Federico Trillo, mantuvo un encuentro con Camps.

Camps ha centrado este miércoles todas las miradas. Tras unas horas de confusión, el presidente había decidido a última hora de la mañana no acudir al TSJ valenciano para presentar el escrito de conformidad, con el que oficialmente aceptaría la condena para eludir el juicio por la causa de los trajes. La llegada de Camps parecía inminente, después de que Ricardo Costa, el principal escollo de la operación diseñada por Mariano Rajoy para permitir que Francisco Camps siga en el cargo y a la vez evite el juicio, cediera. El exsecretario general del PP valenciano, después de múltiples presiones de la dirección nacional, ha decidido declararse culpable en la causa de los trajes, según fuentes de la dirección. Pero el ex número dos del PP valenciano aún no ha firmado la conformidad porque esperaba a que lo hiciera Francisco Camps.

Hasta el momento, solo dos de los cuatro imputados han presentado este escrito, que les permite eludir el juicio, pero les obliga a asumir la pena más alta. Son el exvicepresidente valenciano, Víctor Campos, y el ex jefe de Gabinete de la Consejería de Turismo, y actual jefe de protocolo de la Diputación de Valencia, Rafael Betoret, que acudieron esta mañana al Tribunal Superior de Justicia de Valencia. El juez fijará la pena para ellos en los próximos días.

Costa es el único de los cuatro imputados que no era miembro del Gobierno cuando se produjeron los hechos investigados, por lo que su defensa era más sencilla. Además, su declaración de culpabilidad, al admitir que ha mentido a un juez durante meses, y tener antecedentes penales, puede complicar su posición ante el proceso por financiación ilegal del PP valenciano en el que él está imputado y Camps no. Costa se arriesga ahí incluso a penas de cárcel. Por último, Costa ha sido prácticamente el único pagano político de Gürtel, ya que fue destituido y suspendido de militancia durante más de un año.

Sin embargo, el exsecretario general ha decidido seguir adelante con la estrategia diseñada por Mariano Rajoy porque así se lo ha pedido el partido. El líder del PP ha enviado a Valencia a Federico Trillo para rematar una operación que implica aceptar mantener a un presidente condenado por cohecho para evitar un juicio en otoño, en plena campaña electoral. Rajoy no ha logrado que Camps dimitiera, como parecía ser su deseo aunque nunca llegó a pedírselo, y se conforma con este apaño. Costa no se fía ya de las promesas de Camps, que varias veces le garantizó que le pondría en el Gobierno valenciano y no lo hizo. Por eso la negociación se ha llevado directamente con la cúpula nacional.

Costa reclamaba, a cambio de su decisión, una compensación política. Se hablaba de entrar en el Gobierno autonómico en el futuro o de dirigir la campaña de las generales en Valencia, pero sobre todo lo más importante, y que parece haber logrado, es un compromiso formal de la dirección nacional de que le apoyará, le rehabilitará y reconocerá su sacrificio por el partido.

A lo largo de la mañana, Ricardo Costa ha estado dando “gracias a todos” desde su cuenta en la red social Twitter.

Por otra parte, la número dos del Consell, Paula Sánchez de León, ha ofrecido el "apoyo inquebrantable", en representación del Ejecutivo autonómico, a Francisco Camps. La dirigente ha asegurado que será el jefe del Consell quien decida lo que tiene que hacer en relación a que posiblemente acepte la acusación del delito de cohecho pasivo impropio.

Dos escritos ya entregados

El exvicepresidente valenciano, Víctor Campos, ha sido el primero en acudir al Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, donde se ha instruido la causa de los trajes, a entregar el escrito de conformidad, que es el término jurídico que se utiliza para hacer constar que se asume la culpa. Los cargos que se le atribuyen al exvicepresidente son los mismos que al presidente Francisco Camps: cohecho impropio por haber recibido regalo de la trama Gürtel. Según la investigación, Campos recibió prendas de vestir por un valor de más de 5.500 euros.

Lo mismo ha hecho poco después Rafael Betoret, el exjefe de gabinete de la Consejería de Turismo, otro de los procesados. Las diligencias señalan que sus regalos ascienden a algo más de 13.000 euros. Betoret tenía relación con la trama ya que una de las empresas que la conformaban, Orange Market, fue la adjudicataria del expositor de la Comunidad Valenciana en la feria de Fitur entre 2005 y 2009.

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