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EL 'CASO GÜRTEL'

Rajoy negocia con Camps y Costa para que se declaren culpables y evitar el juicio

Ricardo Costa se resiste a admitir la culpa y Génova le ofrece alguna compensación política

La cúpula del PP en Madrid y Valencia ve la dimisión de Camps como la opción menos probable

Camps, en el parlamento valenciano el 14 de julio
Camps, en el parlamento valenciano el 14 de julio

En público el silencio es total, pero en privado los teléfonos echan humo. La dirección nacional del PP, alentada por Mariano Rajoy —aunque él se mantiene en un segundo plano— ha puesto en marcha toda la maquinaria de presión para evitar el peor de los escenarios: un juicio por cohecho a Francisco Camps en otoño, en plena campaña electoral.

A última hora de ayer, Federico Trillo, el hombre de Rajoy en este asunto, negociaba en Valencia con Camps y Juan Cotino una salida. Antes, en estos días, Rajoy habló con Camps y no le pidió que dimita, pero sí que busque una solución para no llegar a un juicio en otoño, según fuentes de la dirección. La dimisión, con la que muchos dirigentes del PP han soñado en los últimos meses, parece lo menos probable. No está descartada, porque todos los interlocutores de Camps —habla con todos a todas horas— le ven muy hundido, pero nadie la ve posible.

La opción que todos manejan en la calle Génova como algo inminente —la solución podría llegar hoy mismo— es que Camps acepte declararse culpable, pagar la multa y así impedir el juicio. No es una opción exenta de problemas. Primero porque sería reconocer que ha mentido, admitir un delito grave, tener antecedentes penales, sufrir una sentencia condenatoria y convertirse en el primer presidente condenado y no expulsado de un partido nacional. Sin embargo, en la calle Génova se ve como la opción menos mala, y están convencidos de que no tendría repercusiones electorales. El escándalo, piensan, remitiría en unos días. Estamos en pleno verano, y la peor opción, un juicio en campaña, quedaría superada. Ante la evidencia de que no habrá dimisión, se conforman con esto. “Las decisiones [sobre Camps] se comunicarán en su momento”, dijo Soraya Sáenz de Santamaría ayer por la mañana para aumentar la presión.

Rajoy habló con Camps y no le pidió la dimisión, pero sí que resuelva ya

Aún así, la operación anoche no estaba aún cerrada porque, además de los problemas técnicos que plantea —no es tan fácil declararse culpable, hay que aceptar la pena máxima que pidan fiscalía y acusación popular, esto es el PSOE— hay un escollo político de mucho nivel: Ricardo Costa. Para evitar el juicio, los cuatro imputados tienen que estar de acuerdo. Y él es el único que no era miembro de aquel Gobierno cuando saltó el caso de los trajes, con lo que tiene mejor defensa. Además, admitir su culpabilidad —reconocer que ha mentido— puede complicar su defensa en el otro proceso, el de la financiación ilegal, en el que él está imputado y Camps no. Se arriesga a la cárcel.

Aceptar la multa implica escándalo, pero Génova lo ve como mal menor

Costa, según fuentes de la dirección nacional, quiere garantías de que si hace ese sacrificio por el partido tendrá una compensación. Hasta ahora ha sido el pagano de Gürtel. Y no se fía de las promesas de Camps, que muchas veces le garantizó que lo metería en el Gobierno, y no lo hizo.

Por eso Costa, según estas fuentes, mantiene una negociación directa con la cúpula del PP nacional. Anoche, señalan, no había tomado aún la decisión definitiva, aunque el acuerdo parecía inminente y el exsecretario general estaba dispuesto a ese sacrificio con algunas garantías. Se hablaba no solo de entrar en el Gobierno en el futuro, sino incluso de dirigir la campaña de las generales en Valencia y sobre todo de ser rehabilitado políticamente con un discurso público de apoyo.

Costa complica su futuro proceso por financiación ilegal si acepta que mintió

Mientras, Camps, que hasta hace poco descartaba declararse culpable y quería llegar hasta el final, parece dispuesto a aceptar pagar la cuantiosa multa (casi 50.000 euros) por las presiones de Génova, según su entorno. Las mismas fuentes indicaron que la decisión depende exclusivamente del presidente, que está sondeando a algunos de sus más estrechos colaboradores. Y sus consejeros siguen descartando la opción de que presente la dimisión.

Lo que más preocupa en Génova es el entorno de Camps, que siempre le hace retroceder al punto de partida. Él sigue sin agenda pública por quinto día consecutivo, aunque podría reaparecer hoy en las Cortes. Y tanto su Gobierno como el PP siguen paralizados

Expectación en el último pleno de las Cortes Valencianas

"¿Y el jefe? ¿Dónde está el jefe?" gritó ayer, refiriéndose a Francisco Camps un joven montado en ciclomotor al pasar por delante del Palau de la Generalitat. Esa es la pregunta más repetida, sobre todo en medios políticos y periodísticos, desde que Camps desapareció el pasado viernes antes de conocerse el contenido del auto del juez José Flors que ordena la apertura de juicio oral en el caso de los trajes. Desde entonces, Camps carece de agenda oficial y no se ha dejado ver.

Con este ambiente, las Cortes Valencianas celebran hoy su último pleno antes de las vacaciones, convocado a instancias del PP, para debatir sobre el corredor ferroviario mediterráneo. El mismo argumento con el que Camps evitó la vista previa del caso de los trajes la semana pasada, ya que se desplazó a Bruselas para defender esta infraestructura en la Unión Europea. Hoy la expectación por ver si Camps acude al Parlamento es máxima.

J. Ferrandis