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ETA no admite disidencias

Cada vez son más los reclusos de la banda que abogan por vías pacíficas y democráticas

El etarra arrepentido, Joseba Urrusolo Sisitiaga. Ampliar foto
El etarra arrepentido, Joseba Urrusolo Sisitiaga. EFE

El autodenominado colectivo Presos comprometidos con el irreversible proceso de paz que hoy ha firmado el documento Socializar la reconciliación en el que pide a Bildu que lidere la reconciliación con las víctimas en el País Vasco, adoptaron este nombre en un comunicado que emitieron en mayo de 2010, titulado Pasos en el irreversible Proceso de Paz. En él, los históricos Andoni Alza Hernández, Rafa Caride Simón, Koldo Carrasco Aseginolaza, Fernando de Luis Astarloa, Josu García Corporales, Carmen Gisasola Solozabal, Kepa Pikabea Ugalde y Joseba Urrosolo Sistiaga, reclamaban a la dirección etarra el fin del terrorismo "de manera irreversible" y pedían a los presos que se plantearan el reconocimiento de las víctimas y la reparación de los daños causados.

Estos reclusos, muchos de ellos exdirigentes de ETA y algunos, como Urrusolo Sistiaga, de los terroristas más sanguinarios, exigían a la banda que optara exclusivamente por las vías pacíficas y que iniciara un nuevo proceso en el que pudieran participar los presos etarras. Los que entonces suscribieron ese documento, como los que han redactado el que hoy publica El Correo, fueron expulsados por la banda en 2008.

El 10 de septiembre de 1986 ETA asesinó a María Dolores González Catarin, 'Yoyes', al no admitir su reinserción

No son los primeros. ETA no acepta disidencias. Lo demostró el 10 de septiembre de 1986, cuando asesinó a María Dolores González Catarin, Yoyes, al no admitir su reinserción. Fue un aviso de la banda para disuadir de futuros abandonos. Uno de los que ordenaron su ejecución, José Luis Álvarez Santacristina, Txelis, también manifestó a principios de los 90 su oposición a la violencia. ETA le pidió que mantuviera en silencio su postura pero lo expulsó en 1998 cuando hizo pública una carta en la que se mostraba a favor de las vías pacíficas. De firmes convicciones religiosas, es el etarra que más veces ha perdido perdón a sus víctimas.

En 1998, en plena tregua de ETA, varios de los presos encarcelados en Francia, como Urrusolo Sistiaga o Carmen Gisasola, jefa de los comandos de la banda en los 80 -dos de los firmantes del comunicado de hoy- hicieron público el documento Nos ilusiona lo de Irlanda en el que pedían mayor libertad de decisión a los presos de la organización. Gisasola fue expulsada ese mismo año. Tras la ruptura de la tregua, más históricos como Kepa Pikabea o Rafael Caride Simon, responsable de la masacre de Hipercor, se unieron al malestar.

En 2008 también pidieron públicamente a la dirección de la banda que permitiera a sus miembros abandonarla. ETA no perdonó esa llamada a la deserción y los expulsó.

En 2 de noviembre de 2004 se produjo una de las disidencias más destacadas. Los exdirigentes y militantes de ETA, Francisco Múgica Garmendia, Pakito, Ignacio Arakama Mendia, Makario, Carlos Almorza Arrieta, Pedrito de Andoain, Ignacio Bilbao Beaskoetxea, Iñaki Lamona, Kepa Solana y Koldo Aparicio, hicieron pública una carta en la que exigían a la dirección de la banda que abandonara las armas. Fueron expulsados en diciembre de 2005 por haber dado "al enemigo la oportunidad de hacer público el tema".

Tras la ruptura de la tregua de 2006 con el atentado de la T-4 en Barajas, el malestar de los presos aumentó al comprobar que durante las negociaciones apenas fueron tenidos en cuenta por la dirección de ETA. En 2008, Urrusolo, Gisasola, Caride Simón y Kepa Pikabea también pidieron públicamente a la dirección que permitiera a sus miembros abandonarla. ETA no perdonó esa llamada a la deserción y los expulsó.

Nanclares de Oca no es una coincidencia

El hecho de que todos los firmantes de el manifiesto Socializar la reconciliacion estén cumpliendo condena en la cárcel alavesa de Nanclares de Oca no es una coincidencia. En ese centro penitenciario hay una treintena de presos arrepentidos.

La cárcel de Nanclares es centro de la vanguardia de la política penitenciaria aplicada por Interior desde el fracaso del proceso de negociación iniciado en 2006. Entonces su titular, Alfredo Pérez Rubalcaba, observó que la ruptura de la tregua fue traumática para los presos de ETA y decidió incluir las cárceles dentro de su plan para debilitar a la banda. A finales de 2008 ordenó concentrar a varios reclusos etarras distanciados de la organización en las cárceles de Zuera (Zaragoza) y Villabona (Asturias), todas cercanas al País Vasco.

De los últimos etarras arrepentidos en ingresar en ese centro penitenciario ha sido Valentín Lasarte, responsable de los asesinatos de Fernando Múgica o Gregorio Ordóñez. Todos los presos disidentes han dado el paso de pedir perdón a las víctimas e indemnizarlas. Estos reclusos han accedido a permisos regulares y pueden salir de la cárcel para trabajar o estudiar.

¿Quiénes son los arrepentidos?

Entre los firmantes del último comunicado público de los presos de ETA se encuentran algunos de los dirigentes de la banda más sanguinarios

-Joseba Urrusolo Sistiaga: Está condenado a más de 600 años de prisión por su implicación en 16 asesinatos y en los secuestros del financiero Diego Prado Colón de Carvajal y del industrial Emiliano Revilla. Es uno de los pistoleros más sanguinarios de la banda. En 1991 asesinó a tiros al subdelegado de Ferrovial Edimundo Casal Pérez-Serrano en Valencia  y a dos policías en Barcelona.

- Kepa Pikabea: (Lesaca (Navarra), 1955): está acusado de participar en más de veinte asesinatos. Se integró en ETA en 1980 y en 1997 fue condenado en Francia a diez años de prisión. Fue extraditado a España en el 2001.

- Carmen Gisasola (Markina, (Vizcaya), 1959): formó parte del comando Gorrotxategi entre 1981 y 1983. Luego se incorporó al comando Vizcaya. A mediados de 1990 entró en la dirección de ETA en Francia donde fue coordinadora de "comandos liberados", hasta su detención en noviembre de ese mismo año. Participó, presuntamente, en el primer asesinato cometido por la banda tras la tregua de Argel, en abril de 1989.

- Rafa Caride (Vigo, 1945): En 1985 se integró en el comando Barcelona con el que perpetró más de 10 atentados con explosivos y coches bomba, el más célebre el de Hipercor en junio de 1987 en el que murieron 21 personas y 40 resultaron heridas.