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Otegi: "Una bomba nos destroza y nos deja sin credibilidad para generaciones"

El líder 'abertzale' se enfrenta a la primera sesión del juicio por intentar reconstruir Batasuna

La fiscalía solicita penas de 10 años para él y los otros seis imputados

Otegi: "Un atentado sería nuestro suicidio político"

Bateragune, lo que el fiscal y el juez Baltasar Garzón calificaron como la comisión de coordinación de la izquierda abertzale encargada de refundar la ilegalizada Batasuna a las órdenes de ETA, era en realidad un grupo de opinión que logró que esa formación se desvinculara de la lucha armada defendida por la banda y apostara por la formación de un polo soberanista a la izquierda del PNV, cuya actual expresión sería Bildu, la coalición de EA e independientes que gobierna San Sebastián y Guipúzcoa.

Ese ha sido, en esencia, el contenido de la declaración de Arnaldo Otegi, para el que el Ministerio Público pide 10 años de cárcel como integrante de ese supuesto órgano de la organización terrorista junto a otros siete de sus miembros durante el juicio que se ha iniciado hoy en Audiencia Nacional. Otegi, una y otra vez ha negado la mayor y reafirmó la apuesta de los suyos por “vías exclusivamente pacíficas y democráticas”. “Con una bomba de ETA perderíamos nuestra credibilidad durante generaciones”, aseguró. "ETA entiende que el proceso democrático es compatible con la lucha armada y nosotros decimos que no", agregó.

El exportavoz de Batasuna Arnaldo Otegi. ampliar foto
El exportavoz de Batasuna Arnaldo Otegi. EFE

Otegi, que a diferencia de Rafael Díez Usabiaga y Arkaitz Rodríguez, no contestó solo a las preguntas de su defensa y accedió a responder a las del fiscal, contó cómo se gestó la transformación de la izquierda abertzale que llevó al rechazo de la violencia. El “punto de inflexión” en la reflexión interna de Batasuna que la llevó a distanciarse de la lucha armada, fue la bomba colocada en la T-4 de Barajas, un atentado con “consecuencias dramáticas por la muerte de dos inmigrantes ecuatorianos”, Diego Armando Estacio y Carlos Alonso Palate.

Con esa acción, que dio al traste con el proceso de negociación entre ETA y el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, la banda intentaba, según Otegi, que el Ejecutivo volviera a sentarse a dialogar. “Nosotros no compartíamos ya que la utilización de la violencia produjera efectos políticos”, aseguró el exportavoz abertzale. “Es un esquema que ya no funciona en el mundo”, añadió, para luego decir: "Si consideramos que nuestra estrategia es de carácter pacífico, político y popular, no necesitamos aparato militar".

Nuestra labor iba a buscar el cambio de estrategia de la izquierda abertzale

Arnaldo Otegi

Entonces, siempre según su declaración, se formó un “grupo de opinión” o “una corriente” en el seno de la izquierda abertzale. En su “fase embrionaria” estuvo formado por el propio Otegi, el ex secretario general de LAB, Rafael Díez Usabiaga, y el dirigente de la ilegalizada Batasuna Rufi Etxeberria. Sus objetivos: iniciar un debate en el seno de los radicales que produjera “una enmienda a la totalidad” de la estrategia seguida hasta entonces. La de compaginar la política con los atentados.

Ese grupo, según la declaración de Otegi y en contra del escrito de acusación del fiscal, no actuaba a las órdenes de ETA. Porque ETA, según el exportavoz de Batasuna, se oponía a sus postulados no violentos. “No entrábamos en debate con ETA porque defendíamos una estrategia exclusivamente política y democrática y no la político-militar”, afirmó. “No podíamos encajar en ningún diseño de ETA porque planteábamos una estrategia enfrentada, radicalmente diferente a la suya”. “ETA no estaba suficientemente madura para lo que debatíamos”.

Otegi sitúa el inicio de la reflexión sobre el "cambio de estrategia" tras el atentado de la T4

Dentro de la nueva estrategia defendida por los supuestos integrantes de Bateragune estaba la de “sumar fuerzas” para crear un bloque independentista. Es así como surgen los contactos con Eusko Alkartasuna que conducen, al final, a la creación de Bildu. “Para nosotros era estratégico que ese bloque se conformara”, contó Otegi, pero solo era posible “con una estrategia política y democrática”. “No podíamos permitir que hubiera treguas temporales que luego lo reventaran. La gente se sentiría frustrada. Estaríamos ante un fraude. Hubiera sido nuestro suicidio político”.

Rodríguez ha reconocido que sí hubo reuniones para tratar sobre el futuro de la izquierda abertzale y cambiar de rumbo porque "su estrategia estaba agotada"

La imposición de estas nuevas tesis no violentas defendidas por el nuevo “grupo de opinión” y recogidas en el documento Zutik Euskal Herria, no fue fácil, según Otegi. A preguntas del abogado Iñigo Iruin, el exportavoz de Batasuna relató cómo algunos sectores de la izquierda abertzale trataron de introducir en el debate la ponencia Mugarri, que abogaba por seguir adelante con la violencia de ETA. Pero esa posición, finalmente, no triunfó entre los militantes.

Los procesados formaban la llamada Comisión Permanente de Bateragune cuando fueron detenidos, según la Fiscalía

“Queríamos ampliar el independentismo a otros sectores que no son la izquierda abertzale”, resumió el exlíder de la ilegalizada Batasuna. “Y no nos podíamos jugar eso a que de repente haya lucha armada o no. Lo que está en juego es nuestro diseño estratégico. Una bomba nos destrozaría la estrategia diseñada y nos dejaría sin credibilidad para varias generaciones”, concluyó.

Junto a Otegi, comparecen como imputados en esta causa el exsecretario general del sindicato LAB, Rafael Díez Usabiaga, que esta mañana señaló que, con Bateragune, Batasuna quería alejarse de ETA. También serán juzgados otros seis dirigentes abertzales: Miren Zabaleta, Arkaitz Rodríguez, Sonia Jacinto, Amaia Esnal, Txelui Moreno y José Manuel Serra. El fiscal pide para cada uno de ellos 10 años de cárcel por intentar reconstruir la ilegalizada Batasuna a través del proyecto Bateragune ("lugar de encuentro", en euskera), en octubre de 2009.El tribunal ha debido deliberar previamente sobre las cuestiones previas planteadas por la defensa y ha aceptado que intervengan en calidad de testigos los dirigentes de EA, Pello Urizar, Unai Ziarreta, Rafael Larreina, Elisa Saiz de Murrieta, Luis Mariano Alava e Ikerne Badiola, a los que se les había denegado participar en el juicio con anterioridad.

Manifestaciones a favor de Otegi

El inicio del juicio por el caso Bateragune ha movilizado a dirigentes y organizaciones de la izquierda abertzale. Para esta misma tarde están previstas manifestaciones en denuncia por este proceso en las tres capitales vascas y en Pamplona. Además, el Movimiento Eleak ha programado hasta el próximo 2 de julio, actividades diversas "a favor de los derechos civiles y políticos" en la plaza Zuloaga de San Sebastián.,

En Elgoibar, de donde es Arnaldo Otegi, desde las doce del mediodía y hasta las siete de la tarde se está llevando a cabo una manifestación en solidaridad con el exportavoz de Batasuna.

El próximo 2 de julio en San Sebastián se ha organizado una manifestación a partir de las cinco y media bajo el lema Epaiketa politikorik ez, aterabideak aurrera! (No a los juicios políticos, sí a las soluciones). Se espera que sea multitudinaria y ha sido organizada por políticos, profesores o representantes de colectivos sociales. Entre ellos se encuentra el propio Diéz Usabiaga que en el acto de presentación del pasado lunes declaró que el juicio por el caso Bateragune es, en el momento político actual, "un intento de poner obstáculos para que descarrile el tren de la esperanza que está anidando en la sociedad vasca" y una pretensión de "sabotear la agenda de los partidos para lograr un futuro de paz y soluciones democráticas".

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