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España iniciará a partir del verano de 2012 la retirada de Afganistán

Las tropas españolas dejarán en otoño la base de Camp Stone para centrarse en Badghis

Tropas españolas en Afganistán. Ampliar foto
Tropas españolas en Afganistán.

España empezará a replegar a partir del verano de 2012 a los 1.500 soldados que tiene actualmente en Afganistán, según fuentes gubernamentales. Será en ese momento cuando esté plenamente operativa la brigada del Ejército afgano cuya instrucción y equipamiento ha asumido el Ministerio de Defensa español, para que se haga cargo de la seguridad de la provincia de Badghis. Se trata de una fecha aproximada, ya que “los plazos son indicativos, los objetivos irrenunciables”, agregan las mismas fuentes, parafraseando las palabras del presidente José Luis Rodríguez Zapatero en la cumbre de Lisboa de noviembre pasado.

La retirada se hará de forma gradual y progresiva y se completará en 2014, cuando debe ponerse fin a la actual misión de la OTAN en Afganistán, aunque se mantenga con posterioridad una presencia limitada de asesores militares al amparo de un acuerdo de cooperación a largo plazo con el Gobierno de Kabul. El ritmo, insistieron las mismas fuentes, dependerá de la evolución de la seguridad sobre el terreno y se revisará en función de los objetivos alcanzados.

Chacón descartó el pasado miércoles cualquier reducción del contingente español a lo largo de este año

Según el calendario previsto, la transferencia a las autoridades locales de las competencias en materia de seguridad se hará en 2012 en la provincia de Badghis. En la provincia de Herat se iniciará mucho antes, a partir del mes que viene, pero apenas tendrá consecuencias prácticas para el contingente español.

Lo que la OTAN va a transferir próximamente a las autoridades afganas es el Equipo de Reconstrucción Provincial (PRT) de Herat, bajo responsabilidad italiana, no la base de apoyo avanzado (FSB) de Herat, donde hay unos 300 militares españoles. Esta base no solo presta apoyo a la provincia de Herat, sino a toda la región occidental de Afganistán, incluida la provincia de Badghis, por la que la OTAN no puede prescindir de ella.

El pasado miércoles, en los pasillos del Senado, la ministra de Defensa, Carme Chacón, descartó cualquier reducción del contingente español a lo largo de este año y agregó que, lejos de retirarse, “cuando comencemos la transferencia de autoridad en Herat, haremos un redespliegue de fuerzas que irán al norte, a Badghis, que es donde más las necesitamos”.

Lo que sí puede desplazarse a Badghis es el Equipo Operativo de Asesoramiento y Enlace  que ha formado a un batallón del Ejército afgano en la base de Camp Stone

En realidad, la mayor parte de las unidades que España tiene en Herat no se pueden trasladar a Badghis, ya que están cedidas al Mando de la ISAF (Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad) en la región oeste. Las principales son un destacamento del Ejército del Aire con un avión de transporte Hércules C-130; un hospital de campaña Role 2; tres helicópteros de transporte y otros tres de evacuación médica; y una unidad de aviones espía no tripulados (UAV); así como personal destinado en el aeropuerto y en el cuartel general del mando regional. De todos estos elementos, solo los seis helicópteros se despliegan en Badghis y siempre por periodos limitados de tiempo, según fuentes militares.

Lo que sí puede desplazarse a Badghis es el Equipo Operativo de Asesoramiento y Enlace (OMLT) que se ha dedicado a formar a un batallón de servicios y apoyo al combate del Ejército afgano en la base de Camp Stone, cerca de Herat. Está previsto que este equipo, integrado por unos 40 militares, acabe su trabajo en otoño, al igual que los instructores dedicados a formar una unidad de artillería, unos 20 en total, de forma que antes de fin de año los españoles habrán dejado de Camp Stone.

Si España no puede iniciar ya la retirada de sus tropas, como Francia y otros países, no es por falta de ganas, sino porque el proceso va más retrasado en Badghis que en otras provincias. Ello se debe a que, hasta hace un año, los soldados españoles estaban acantonados en la capital, Qala-i-Naw, mientras los insurgentes imponían su ley en el resto de la provincia, pero también a que se trata de una las zonas más atrasadas del país, donde no existía nada parecido a un Estado afgano.