Los diputados salen del Parlamento sin problemas y los indignados levantan el cerco

Los seguidores del movimiento 15-M en Barcelona acusan el desgaste de los incidentes de la mañana

Los diputados catalanes han abandonado el recinto del Parlament a pie y en coche oficial sin que se hallan producido incidentes

Mas y otros consejeros han llegado por la mañana a la Cámara catalana en helicóptero para evitar a los indignados

Centenares de personas han rodeado el parque de la Ciutadella y zarandeado y pintado a los diputados

En coche oficial y a pie. Así han abandonado el Parlament, alrededor de las 21.00, el presidente de la Generalitat, los consejeros del Gobierno catalán y los diputados sin que se haya producido ningún incidente. Sin las persecuciones y los zarandeos de esta mañana. Si acaso algún abucheo, una parte acallados por otros un pequeño grupo de indignados, y alguna pitada. Los incidentes de la mañana, con diputados zanrandeados y pintados por indignados y el presidente de la Generalitat y los consejeros llegando en helicóptero a la Cámara catalana ha pasado factura al movimiento del 15-M, que tras una asamblea esta tarde han decidido levantar el cerco al Parlament, aunque han afirmado que su decisión de deponer su actitud se debe a que han cumplido su misión de pasar la noche del 14 y el día 15 de junio frente al Parlament.

Escoltados por agentes de paisano de la policía autonómica ataviados como si de indignados se tratara, una parte de los diputados han salido a pie por haciendo uso de diversas puertas, una de ellas una entrada lateral del zoo, por la que esta mañana han entrado al recito diversos periodistas, y la otra, la puerta de la confluencia de las calles de Wellington y Pujadas. Los agentes de los Mossos d'Esquadra de paisano han acompañado a los diputados que por la mañana habían acudido a la Cámara catalana con coche hasta el aparcamiento donde habían dejado sus vehículos en el paseo de Lluís Companys, donde han sido seguidos por un grupo de un centenar de indignados al grito de "libertad a los detenidos y enarbolando una pancarta que rezaba "Hemos perdido el miedo".

Media hora antes, un par de centenares de indignados se han reunido en mismo paseo de Lluís Companys, en la confluencia con la calle de Pujadas, para seguir la lectura de un manifiesto del movimiento del 15-M de Barcelona en el que se autodefinen como "pacíficos y no violentos" y lamentan "gravemente toda la acción violenta" de esta mañana.

Salida de los coches oficiales con los que el presidente de la Generalitat y diversos diputados han abandonado el Parlament.

Los indignados se han divididos esta tarde. Un grupo de un millar de los que permanecían a las puertas del recinto del parque de la Ciutadella ha tomado la plaza de Sant Jaume, donde se hallan el Palau de la Generalitat, sede del Gobierno Autónomo, y el Ayuntamiento de Barcelona, cuyos edificios estaban fuertemente custodiados por Mossos d'Esquadra y Guardia Urbana, informa Ferran Balsells. No obstante, el cerco al Palau ha sido temporal. Tras una hora y media sentados en la plaza, han marchado de nuevo hacia el paseo de Lluís Companys, en las inmediaciones del Parque de la Ciutadella. Allí se ha leído un manifiesto de rechazo a la violencia, tras los actos de esta mañana desencadenados por el intento de impedir la entrada al Parlamento de sus 135 diputados. "No era nuestra intención increpar a ningún diputado, decir que somos violentos es como asegurar que los hinchas ultras de un equipo de fútbol representan a toda la afición. La mayoría hemos intentado repreler todo tipo de agresión", rezaba el manifiesto".

"¡Traidores!", les han gritado algunos de los indignados que han pasado la noche a las puertas del parque de la Ciutadella cuando han partido camino de la plaza de Sant Jaume cortando el tráfico a su paso. "Nos están manipulando", insisten otros. Hay desinformación y nerviosismo, divergencias de opiniones y temor a que agentes de la policía autonómica infiltrados en el movimieto 15-M intenten desorientar a los grupos. Cuando han pasado frente a las sede de CC OO y UGT han imporvisado una cacerolada.

Un millar de indignados ha tomado la plaza de Sant Jaume, donde tiene su sede el Palau de la Generalitat.

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, ha criticado con dureza los incidentes que esta mañana han obligado al Gobierno catalán y 24 diputados a acceder en helicóptero al Parlament de Cataluña tras los ataques que han sufrido varios parlamentarios cuando trataban de acceder a la Cámara. Mas ha destacado que “se han traspasado las líneas rojas” y ha avisado que esta tarde, si los indignados mantienen su bloqueo, los Mossos d’Esquadra podrán hacer “un uso legítimo de la fuerza” para “garantizar la integridad de los diputados”. Interior ha ofrecido esta tarde a los diputados evacuarlos del Parlamento en furgones policiales y escoltados, a fin de evitar nuevos incidentes, acosos o insultos a los representantes legislativos, como los de esta mañana a la llegada a una sede parlamentaria. La llamada operación salida aún no se ha producido ya que el debate sobre los presupuestos continúa.

“Una cosa es la discrepancia legítima, que se puede expresar libremente, y otra actuar con violencia y coacciones”, ha añadido el presidente de la Generalitat, quien ha comparecido de forma excepcional tras la sesión parlamentaria en la que se han discutido los Presupuestos de 2011 de la Generalitat.

Mas ha hecho estas declaraciones minutos después de que la presidenta del Parlament, Núria de Gispert, haya leído una declaración institucional aprobada por unanimidad por los grupos parlamentarios para expresar su “rechazo rotundo a las agresiones y coacciones”. La declaración afirma que “no se puede parar la actividad del Parlament” y recuerda que es “expresión de la voluntad popular expresada en las urnas”. Finalmente, el texto afirma que se puede aceptar la discrepancia política, pero “nunca desde la coerción y la violencia”.

Cierre del Parque de la Ciutadella. AP

Todos los grupos parlamentarios -CiU, PSC, PP, ICV-EUiA, ERC y grupo mixto- han condenado esta tarde la violencia de algunos indignados contra los diputados y se han negado a valorar el dispositivo policial desplegado esta mañana por el que el Gobierno y los diputados han llegado  al Parlament en helicóptero o en furgonetas de los Mossos d'Esquadra.

Estas han sido las reacciones políticas a la protesta de los indignados de Barcelona y la actitud violenta de algunos de ellos en los alrededores del Parlament de Cataluña, que ha dejado esta mañana la escena del presidente de la Generalitat y sus consejeros accediendo al recinto en helicóptero. Artur Mas, y la presidenta del Parlament, Núria de Gispert, han aterrizado frente al edificio dentro del recinto del parque de la Ciutadella, alejado de los indignados que han intentado bloquear el acceso de los diputados al recinto para asistir al pleno en el que se han empezado a debatir los Presupuestos de la Generalitat esta mañana. Otros consejeros, así como el líder de la oposición, Joaquim Nadal (PSC), también han aterrizado en el parque. Tras reunirse en una comisaría de los Mossos d'Esquadra cercana a la Cámara parlamentaria, desde donde el helicóptero les ha trasladado hasta el parque de la Ciutadella. "Es intolerable", ha dicho el presidente de la Generalitat ya en interior del Parlament frente a las cámaras de TV-3. Mas ha denunciado "la violencia en la calle". “Estoy triste, muy triste”, ha manifestado la consejera de Educación, Irene Rigau, tras aterrizar. La mañana se ha saldado con un balance de 36 heridos leves, tres de ellos agentes de los Mossos d'Esquadra.

Políticos de todos los partidos han sido increpados y en algunos casos zarandeados cuando trataban de entrar en el recinto del parque de la Ciutadella donde se halla el Parlament. El fuerte cordón policial no ha podido evitar algunas escenas violentas. Un grupo de indignados ha pintado con aerosol rojo al diputado ecosocialista Joan Boada, exsecretario general del Departamento de Interior. Al secretario general de ICV, Joan Herrera, que iba acompañado de Jordi Miralles, le han tirado una piel de plátano. Han pintado una cruz negra en la gabardina de la exconsejera de Justicia Montserrat Tura, quien ha dicho que si el movimiento 15-M quiere ganar prestigio "no se puede basar el en spray y marcar a las personas como si fueran dianas. Esto recuerda a lo que hacían los nazis", ha señalado. Ernest Maragall, exconsejero de Educación, ha recibido un empujón. “Que dejen trabajar a la democracia”, ha pedido. Y el consejero de Interior, Felip Puig, que ha aterrizado en el sexto helicóptero, se ha visto fortalecido tras las críticas que recibió por la carga policial contra el 15-M en la plaza de Catalunya la víspera de la final de la Champions. "Pues sí", ha dicho, "debo ser el único que ha entendido lo que sucedió el 27-M".

El pleno parlamentario ha tenido que alterar el orden del día y no ha podido comenzar con la habitual sesión de control al Gobierno. La presidenta de la Cámara, Núria de Gispert, ha abierto la sesión con 11 minutos de retraso y ha recordado que “desde la recuperación de la democracia y el autogobierno, el Parlament ha sido la expresión de la voluntad popular expresada en las urnas”. La presidenta ha recordado que desde la recuperación de la democracia el Parlament de Cataluña ha trabajado normalmente. “Hoy continuamos con esta normalidad”, ha dicho ante un hemiciclo medio vacío y los consejeros llegando por aire.

Los consejeros del Gobierno de Artur Mas han tenido que acceder al parque de la Ciutadella en helicóptero después que la comitiva de seguridad que rodeaba el coche del presidente de la Generalitat recibiera varios impactos en su intento de acceder al Parlament. Al final, los responsables del dispositivo han organizado una operación en helicóptero y han reunido a los diputados y consejeros que no podían entrar en el recinto en la cercana comisaría de los Mossos de la calle de Bolivia, a unos 500 metros de la Ciutadella. Desde allí, y despegando desde la calle, el helicóptero ha trasladado al presidente Mas y a sus consejeros en ocho viajes. En total han sido unos 25 los consejeros y diputados que han hecho uso del helicóptero.

Centenares de indignados siguen concentrados a las puertas del parque de la Ciutadella, cerrado por los Mossos d'Esquadra y la Guardia Urbana para evitar que los miembros de movimiento 15-M acamparan frente a la Cámara catalana para impedir el normal desarrollo del pleno parlamentario. Hoy se celebra en el Parlament de Cataluña el debate de los Presupuestos de la Generalitat, en elq ue está previsto que se rechacen las enmiendas a la totalidad presentadas por los partidos de izquierda con los votos de Convergència i Unió y del Partido Popular. Pasadas las 12.00, los Mossos d'Esquadra han decidido alejarse de las puertas del parque en un momento de tensión en el que han lanzado disparos al aire.

Los primeros enfrentamientos entre manifestantes y agentes se han producido a primera hora de la mañana en la confluencia de las calles de Wellington y de Pujadas, donde se acumulaban decenas de personas frente a la barrera policial, que ha facilitado el paso de una caravana de coches de los Mossos d'Esquadra en los que viajaban los trabajadores de la Cámara autonómica. Los agentes han intentado, en vano, abrir una línea para que pudieran entrar los coches oficiales.

Los grupos parlamentarios han pedido en bloque a los indignados que "respeten" el derecho de los diputados a realizar su trabajo en una jornada tan trascendental como la del debate presupuestario, si bien todos han coincidido en que las protestas de este colectivo son "legítimas". Los indignados catalanes tenían planeado acampar frente al Parlament después de abandonar oficialmente el pasado domingo la plaza de Cataluña de Barcelona como lugar central de la protesta. El Ayuntamiento de Barcelona ya había anunciado el pasado lunes que cerraría el parque de la Ciutadella para evitar la acampada y que lo hacía a petición del Departamento de Interior de la Generalitat. El cierre se hizo efectivo ayer por la tarde, impidiendo así el acceso de la gente al parque, sin distinciones, e invitando a salir a los que estaban dentro, entre ellos algunos de los indignados que ya habían llegado a la zona pertrechados con elementos para poder pasar la noche, como sacos de dormir y tiendas de campaña.

El Departamento de Interior recordó ayer a los indignados que incurrirían en el delito 494 del Código Penal, castigado con penas de entre seis meses y un año de cárcel o una multa a los promotores. Los acampados consideran, sin embargo, que no siempre todo lo justo es legal y añadieron que su protesta es "no violenta, pacífica y masiva". Interior trató de negociar con los indignados y convencerles de que abandonaran la entrada al Parlament. Al menos dos personas acudieron a una reunión con un mando policial. Y dejaron debida cuenta de ello. Pasadas las 10 de la noche, colgaron en Internet el audio del encuentro con el subjefe de la región policial de metropolitana de Barcelona, el intendente Antoni Verger. En la grabación, que dura poco más de seis minutos, se escucha al responsable del cuerpo policial intentar negociar con ellos. “Tenemos la obligación de intentarlo, hablar con vosotros y mantener una interlocución”, les dice, cuando los jóvenes aseguran que no representan a nadie. Les ofrece que acampen en el paseo Picasso o en el de Lluís Companys, pero les recuerda que su obligación es que la sesión del Parlament “se pueda llevar a cabo” y que el objetivo es hacerlo de forma “no contundente”. “Todo lo que se pueda hablar antes, durante la convocatoria y la concentración, mucho mejor”, añade.

Los indignados habían pedido por carta a los diputados del Parlament que no acudieran a la sesión plenaria para tramitar los presupuestos de la Generalitat  y que boicotearan los recortes. En la misiva instaban a los parlamentarios que a título individual, "si son conscientes de lo que supondrán los recortes para la mayoría de la población", no acudieran al Parlament. "Si venís y nos encontráis a la puertas, dad la vuelta o uniros a nosotros", proclamaban.

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