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Los 'indignados' de Barcelona se quedan una semana más en la plaza de Catalunya

Los acampados retrasan la fecha de la manifestación al domingo 19 de junio

En la asamblea, un participante propone ocupar un gran edificio público

Una de los 6.000 participantes de la cacerolada en la plaza de Catalunya de Barcelona

En la plaza de Catalunya la jornada electoral tampoco ha sido el punto y final para el Movimiento 15-M. Mientras los políticos celebran o lamentan sus resultados, en la acampada han votado su propio futuro: la concentración seguirá al menos una semana más, igual que en Madrid. También han aprobado cambiar la fecha de la manifestación, que se hará el domingo 19 de junio (inicialmente estaba prevista para el día 15). Un orador ha propuesto además ocupar el edificio público más grande de la ciudad. La asamblea, con un apoyo desigual de la iniciativa, ha decidido posponer la votación de si lo hacen o no.

En el debate que se ha abierto en el centro de la plaza, pasadas las once de la noche no había habido apenas referencia alguna a las elecciones municipales que se producen en ese momento. “No gustamos nada a CiU ni a PP”, es lo único que se ha oído por parte de una oradora.

Un participante de la asamblea propone ocupar  "el edifico público más grande"  de Barcelona

El resto del día tampoco ha parecido que se celebre una jornada electoral. Los acampados han organizado debates, charlas, música, batucada, pasacalles, chocolatada… Una forma distinta de pasar las elecciones municipales. Únicamente, por la tarde, varias decenas de personas han botado balones para expresar su disgusto con la corrupción política. Han pedido que la gente “bote”, en lugar de votar, a los políticos que se hayan enriquecido a costa del erario.

6.000 personas han participado en la cacerolada diaria, según la Guardia Urbana

La plaza se ha dividido entre los que sí han ejercido su derecho al voto y los que han optado por no hacerlo. “Nunca he votado en mi vida. No me siento representada”, ha contado Ester J., de 32 años. “Yo es que estoy desencantada”, le ha apoyado Cristina Barba, de 40 años. En el grupo de los que sí han acudido a la urnas, Norma D., de 22 años, que considera que “es un derecho que sí hay que aprovechar”. De las 27 personas consultadas por este periódico, 13 han asegurado que han votado y 14 que no lo han hecho. 

A las 21.00 se ha repetido la cacerolada diaria, que ha reunido a unas 6.000 personas, según la Guardia Urbana. La cifra coincide con la del sábado, pero está algo por debajo de la del viernes, cuando participaron 8.000 personas, según esa misma fuente. 

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