OPINIÓN

Y, finalmente, se indignan

Las movilizaciones de este fin de semana conectan con los movimientos contra de la precariedad y por la V de vivienda de la última década

Por primera vez en nuestro país, una generación de jóvenes tiene peores expectativas de bienestar que sus padres. En medio del pesimismo por la evolución de la economía, una generación de licenciados universitarios trabaja (o intenta trabajar) de lo que puede, muy por debajo de su capacitación, y se generaliza entre ellos la opinión de que los sistemas democráticos pierden capacidad de decisión frente a los agentes económicos. Ocho de cada diez jóvenes españoles (79%) cree que la evolución de la crisis económica evidencia que quien realmente manda en el mundo no son ya los estados sino "los mercados" y seis de cada diez (62%) cree que los sistemas democráticos se están debilitando debido a la globalización económica, según un sondeo de Metroscopia realizado el mes de marzo.

La crisis económica mundial no parece tener atisbos de mejoría para la amplia mayoría y aquellas promesas realizadas tras la crisis de los bancos, como la de "refundar el capitalismo" promulgada por Sarkozy en 2008 y defendida por Zapatero, parecen haber caído en saco roto para tres de cada cuatro jóvenes que creen que se ha avanzado poco o nada en las reformas desde entonces. Todavía son más los que piensan que, a pesar de los defectos del actual sistema económico, se pueden encontrar formas de corregirlo para que pueda volver a funcionar "como antes". Pero ya un significativo 42% de los jóvenes cree que la crisis económica ha mostrado que el actual sistema capitalista "ya no da más de sí". La indignación por la situación económica va ganando terreno entre la ciudadanía. Especialmente entre los jóvenes, que quieren construir su vida, tras años de formación, y ven cómo las condiciones para ello van degradándose día tras día. Y se traduce en indignación política.

Los sondeos de Metroscopia constatan una cierta disminución de la confianza en las instituciones políticas en general: en tres meses la confianza en el Parlamento ha caído de 5.5 a 4.4, en los partidos políticos de 3.5 a 3.2 y en los ayuntamientos de 4.9 a 4.6. Cabe observar cómo evoluciona en los próximos meses, pero parece que la confianza política continúa sin haber tocado suelo en un lento pero paulatino desgaste. La generación mejor formada, la generación más desaprovechada, se está empezando a organizar para defender lo que le dijeron que eran la democracia y el bienestar. Las movilizaciones de este fin de semana conectan con los movimientos contra de la precariedad y por la V de vivienda de la última década. Hoy todos saben que cada vez más jóvenes no pasan de la política, están insatisfechos con ella y quieren cambiarla. La cuestión es cómo.

Josep Lobera es director de proyectos de Metroscopia y profesor de sociología en la UAM